domingo, 30 de septiembre de 2018

Gran alegría vespertina

Andaba de compras por el barrio, enfermo y hecho leña, cuando me encontré con Clare. Me alegré tanto que se me despejó un poco la congestión en toda la cabeza y las vías respiratorias. 

Nos había costado mucho vernos recientemente. Entre su agenda y la mía, sus viajes a las Catskills y mis viajes a Latinoamérica, no habíamos logrado coincidir. Entonces encontrarnos así, espontáneamente, un soleado sábado por la tarde en el barrio, fue un regalo de la Vida. 

Ella andaba un toque cansada después de una larga caminata. Y las alergias le hacían lagrimear los ojos. Yo tenía la voz gangosa, la vista cansada y la cabeza un toque aturdida. Nos reímos un poco de nosotros mismos al encontrarnos frente a frente porque dábamos un poco de lástima. Pero no importaba. Pudimos conversar a gusto por un buen rato. 

Y ella se veía tan linda y feliz con su pancita de casi ocho meses que yo no podía más que sonreír de felicidad por ella y por Niall.

Me contó que sus estudiantes de primaria le han preguntado si tiene un bebé dentro de la panza, si ya fue al médico para estar segura, que cómo se metió el bebé en su panza, qué por qué le crece la pancita y demás curiosidades graciosas de la niñez.

Cuando nos despedimos le di dos abrazos. Y ahora estoy en casa tranquilito, escuchando Bach, completamente congestionado y un toque más aturdido aún. Pero conservo la sonrisa vespertina en mi rostro.
¡Salud!

 
¡Flores, soles y espirales amorosas! (Foto: Duda Araujo)

sábado, 29 de septiembre de 2018

Yotoco: Cumbia brooklynense

¡Hay momentos tan llenos de gozo en la vida! Anoche mis amigues de Yotoco hicieron la fiesta de lanzamiento de su segundo álbum, Brooklynense. Yo andaba cansado y sentía que se me venía un resfrío encima pero no quería faltar. Tenía ganas de festejar con mis amigues esa obra de arte tan rica y sabrosa pa' escuchar y bailar.

Además era el cumpleaños de Sebastián, el líder de la banda y mi buen amigo. Como dijo Nato, su compañera de grupo y de la vida, durante el concierto: "¡Estamos aquí para festejar el milagro que es Sebastián López!" ¡Salud!

Y para rematar, el álbum se titula Brooklynense pues la principal canción es "Cumbia brooklynense", inspirada en uno de los capítulos de mi libro, Loving Immigrants in America. Sebastián escribió la letra en respuesta a lo que escribí en el capítulo sobre el bailar con gente querida como una salida al laberinto de la soledad. Y todos los miembros de Yotoco compusieron la melodía y arreglaron la pieza juntos. 

Cuando tocaron "Cumbia brooklynense" anoche, todos mis amigues me rodearon mientras bailábamos juntos. Me rodearon hasta los compas que conozco un poco menos, como el salvadoreño Maravilla y su esposa y cuñada mexicanas, Evelyn y Pamela, y nuevos amigos que hice anoche de México y Puerto Rico.

Sentí alegría por mis amigues de Yotoco, por toda la gente linda que los escuchaba y bailaba a su ritmo, y por mí.

Yotoco: Nato, Evan, Gabo, Gio y Sebastián

domingo, 16 de septiembre de 2018

Orden restablecido: Tiempo de paz

He puesto mi casa en orden. Mi vida, con sus imperfecciones tan humanas, está en orden. A mi corazón, con sus espinas, heridas y cicatrices, también lo he puesto en orden. Es un órgano resiliente y late fuerte. 

Khalil Gibrán, en El Profeta, escribe que la paz consiste en sentir, aún en medio del dolor o la tristeza, que estarás bien, que saldrás adelante. Esta mañana de domingo, tomando café de Dota en casa y escuchando forró pernambucano, me siento en paz.

Orden natural: Canal entre islas Cocinera y San José, archipiélago Murciélago

jueves, 13 de septiembre de 2018

Tiempo de ordenar

Hay un tiempo para poner tu casa en orden. Y hay un tiempo para poner tu corazón en orden. Este es mi tiempo de ordenar.

Orden natural: recuerdo de Murciélago

domingo, 9 de septiembre de 2018

A bailar con Los Hacheros

Se enfrió Nuyork. Hora de calentar la pista bailando con Los Hacheros. Una ventaja de la vida peripatética es poder agarrar calle y camino cuando surge el momento. Así que p'al Verlaine en el Lower East Side me voy a bailar. ¡Azúcar!


sábado, 8 de septiembre de 2018

¿Eneas? Peripatético soy

Me identifiqué por largo tiempo con la historia de Eneas, el personaje del poeta clásico Virgilio. En la Eneida, los dioses le ordenan a Eneas huir de Troya en llamas. Lo hace con dolor y durante el escape pierde a su amada Creusa. Por años intenta, una y otra vez, fundar una nueva ciudad (fundar su nuevo hogar) en diversos puntos del Mediterráneo de la antigüedad. Cada vez que siente que lo va a lograr, algo le obliga a retirarse, a irse sin rumbo cierto a navegar por el Mediterráneo, e intentar desembarcar en un nuevo destino. En el canto más devastador, los dioses le ordenan abandonar Cartago y obedece con el corazón destrozado, a sabiendas de lo que le sucederá a su amada reina Dido. Pero Eneas, al final, llega a Lazio, funda la Nueva Troya y establece su hogar con Lavinia, el amor decisivo de su vida. 

A mí ésta última esperanza me sostuvo por mucho tiempo. Luego la solté. Entendí que quizá mis ires y venires en la vida no son una Eneida. Son una vida peripatética. De vez en cuando me ilusiono de nuevo al sentir que mi historia sí será una Eneida. Después viene el golpe. Lo acepto. Ya no me tumba el golpe aunque duela. Peripatético soy.

"Eneas" por Bernini, en Villa Borghese

viernes, 7 de septiembre de 2018

Desayuno entre hermanos

"¿Estás en el barrio, libre para tomar un café?", me escribió Niall de improviso. "Sí. Tengo café de Dota en mi casa. ¿Querés venir?", lo invité. Diez minutos después estábamos disfrutando un buen café negro chorreado y poniéndonos al día. Entre sus giras y mis viajes nos hemos visto poco desde mayo. Pero hoy por fin nos vimos, nos dimos un abrazo y conversamos a gusto y a fondo, como hermanos. Me alimentó el alma. Como siempre. Para completar la tertulia, chorreé nuestro segundo café. Me nutrió más aún mi amigo. Por él doy gracias.

sábado, 1 de septiembre de 2018

El ángel W

Cada vez que empiezo a preguntarme "¿qué hago aquí?", aparece un ángel. Esta vez fue W el Aguzado. Exalumno y buen amigo, vino a mi barrio para conversar. Tomamos un café y me regaló un cuaderno para escribir mis apuntes de viaje. Luego tomamos una cerveza y le entregué un libro que Melania Márquez, escritora ecuatoriana, le regaló a través mío. Luego lo invité a mi cuevita y cociné. Entré café, birra y cena, nos pusimos al día, con respecto a la literatura y la vida. Ahora, antes de irme a dormir y pocas horas antes de abordar un camión a las montañas Catskills, siento de nuevo que algún propósito ha servido mi presencia en Brooklyn. W busca nuevos rumbos y puedo allanárselos. Por dicha al menos eso puedo hacer en Brooklyn, como antes tanta gente me ha allanado caminos a mí. ¡Salud!

Cuaderno para futuros apuntes, regalo de W