domingo, 24 de diciembre de 2017

Crónica: La Luna y el Cristo Redentor

Comparto mi última crónica urbana en ViceVersa de este año: La Luna y el Cristo Redentor.  Un esbozo ya había aparecido en estos Apuntes y Postales. Pero acompaño la crónica de una foto del Cristo Redentor que tomé el año pasado, desde el mismo apartamento en que acontece la escena de la crónica, pero al amanecer. En la foto se observa bien la silueta de la mujer-montaña. 

Escribo esto desde La Libélula, en Lagunillas de Tárcoles, Garabito, Puntarenas. Al atardecer apareció un cachito de Luna que sencolgó un rato del cielo nocturno. Ya se acostó y ahora aguardo a la Cruz del Sur. ¡Abrazo, gente querida!

El Cristo y la mujer-montaña al amanecer

sábado, 16 de diciembre de 2017

Crónica: Sentir y festejar en Praia Vermelha

Comparto mi crónica de esta semana, Sentir y festejar en Praia Vermelha, publicada en ViceVersa Magazine. Combiné y revisé un poco un par de entradas recientes de mis Apuntes y Postales. Comparto mi propia fotografía, digamos que para darle un toque más personal a esta entrada. 

Ahora, ya en Costa Rica, me voy a ver una película brasileña, As duas Irenes, como parte del Festival Internacional de Cine de Costa Rica.  Até logo, gente linda.

Pão de Açucar, Praia Vermelha y Bahía de Guanabara

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Samba de la bienvenida

Al sobrevolar las filas de montañas y el verde valle que son cuna de mi ser, decidí que esta vez quería escuchar un samba para aterrizar. No un samba triste, sino uno alegre. 

Escogí O Sol Nascerá (A Sorrir) de Cartola, el samba favorito de Analúcia, una paulista con alma de carioca, sonriente y dulce, cuyo nombre invocaba luz, a quien conocí en una época en que ella buscaba alegría y yo podía compartirla. 

A sorrir
Eu pretendo levar a vida
Pois chorando
Eu vi a mocidade
Perdida


Finda a tempestade
O sol nascerá
Finda esta saudade
Hei de ter outro alguém para amar.

En un mismo corazón caben desamor y esperanza, desilusión y agradecimiento, perdón y amor, tristeza y alegría, como la alegría saudadosa de este samba.

Lo escuché en mis audífonos mientras miraba la luz del sol de media tarde dorar el verde del paisaje.

Aterrizamos, salí del aeropuerto, recibí el abrazo cariñoso de Pa y Ma, y con ese samba latiendo en mi corazón, dejé que el sol naciera en mi corazón y que su luz tropical iluminara mi alma.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Samba de la despedida

Ha sido un hermoso y melancólico día de invierno. La oblicua luz del sol iluminaba un campus universitario que me parecía ya vacío.

Terminé de dar los cursos del semestre y me despedí de mis alumnxs. 

Le dije hasta pronto al estanque de lirios acuáticos, ya cubierto por una fina capa de hielo. 

Y me fui.

Ya en mi barrio, cené con Niall, Clare y Elysia para despedirme. Niall, mi hermano brooklyniano, andaba enfermo pero igual vino a encontrarme. Ese gesto y la compañía de C y E me rescataron de un posible naufragio afectivo. Compartiendo comida beduina nos festejamos y nos deseamos felices fiestas. Después cada uno tomó su rumbo.

Ya en mi cuevita, terminé de empacar. Conversé con mis plantas suculentas, deseándoles felices fiestas también. 

Y ahora escucho este samba en la voz de Maria Rita:

Antes de me despedir
Deixo ao sambista mais novo
O meu pedido final:


Não deixe o samba morrer
Não deixe o samba acabar
O morro foi feito de samba
De Samba, prá gente sambar...


No dejés al samba morir. Ni al forró. Ni a la cumbia. Ni al merengue. Ni a la salsa.  Ni al bolero.

Aunque tu corazón desfallezca y te decepcionés de vos mismo, no dejés al samba morir.



domingo, 10 de diciembre de 2017

Crónica: La cumpleañera de Ipanema

Sigo trabajando en silencio. No tengo ganas de hablar. Al menos el cielo se ha despejado y el reflejo de los rayos de sol en la nieve inunda mi cuevita de luminosidad. Comparto, mientras tanto, esta crónica urbana, La cumpleañera de Ipanema. En cada lugar hay personas con historias enriquecedoras. Y cada persona tiene historias para enriquecernos.