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| Un amor frente al fluir de la Vida (Foto: Marco Verch ©) |
domingo, 25 de marzo de 2018
Crónica: Daoísmo y amistad
"Hay amigos y amigas del alma que con una frase, o un verso, te aclaran la vida". Hace años mis amigos Niall y Leti, cada uno a su manera, me enseñaron sobre el camino daoísta. Acá comparto mi crónica al respecto: "Daoísmo y amistad: Niall Connolly en el Rockwood". Me llama la atención que Flavia, la directora de arte de ViceVersa Magazine y por tanto quien escoge las imágenes que acompañan mis crónicas, interpretó mi reflexión como una forma de dejar libre a quien uno ama. Por ello esta imagen: una rosa roja como la pasión yace solitaria sobre la arena grisácea frente a un mar de tonos mate. Tiene razón Flavia, la reflexión es en gran parte sobre ello. Pero es sobre algo más. Es sobre vivir sin luchar afanosamente por lo que no es para vos: no tenés que "conquistar" nada ni a nadie. Lo que podés hacer es disfrutar lo que sí es para vos porque viene naturalmente, sin resistencias, sin objeciones, sin dudas, sin obstáculos. Es sobre dejar que la Vida y sus ritmos fluyan y fluir con ellos, no en su contra. Es ser, dar y recibir con naturalidad, sencillez y suavidad.
sábado, 24 de marzo de 2018
Las estrellas de la Tierra
Abrí con emoción el paquete que me llegó por correo. Emily Grosholz me envió su nuevo poemario, The Stars of Earth (Word Galaxy Press, 2017). En realidad es una selección de los mejores poemas de sus tres obras anteriores más un poemario nuevo, A Year (2016).
En la primera página de mi ejemplar, la poetisa me ha firmado una dedicatoria: "Para Daniel con agradecimiento por tu Loving Immigrants in America. Mis mejores y más cálidos deseos, Emily".
Es una honra y un gozo recibir este regalo. Emily ha sido mi profesora, mentora y amiga por muchos años. Conocí su poesía y filosofía, su sensibilidad e inteligencia, su amor por su esposo y sus cuatro hijos, durante mis años de estudiante en Pensilvania. Desde entonces hemos mantenido una enriquecedora correspondencia. Somos de las pocas personas que todavía escribimos cartas, que encontramos en la correspondencia una manera de conversar y cultivar una amistad. Ella comparte conmigo el cuidado y cariño que hay en sentarte y escribirle a alguien de tu puño y letra un mensaje irreproducible, irrepetible, íntimo, como si le hablaras solo a ella, sabiendo que la carta demorará en llegar, que enviarla es un acto de fe y de confianza tanto en los ángeles que llevarán el mensaje como en la amistad que da sentido a la carta. Justamente porque demorará en llegar es que la carta tendrá valor.
Esta noche he decidido empezar a leer sus poemas desde el principio, desde su primer poemario, The River Painter (1984), el único que no he leído. Es el poemario de su juventud.
Ya he leído algunos poemas y he descubierto una mujer apasionada, aventurera e inteligente que viajaba por Inglaterra, Grecia y Francia, enamorada del mundo, rebosante de sensualidad, abierta a las posibilidades de los sentidos y del intelecto mientras caminaba por las montañas y los bosques, andaba en bicicleta por pueblos, ciudades y campiñas, estudiaba en bibliotecas y cenaba en jardines.
Sus versos me hacen pensar en una muchacha joven, llena de vitalidad, que quiere abrirse al mundo, que viaja y sueña, que florece y se deleita.
Leeré con deleite yo también y viajaré a través de los versos de Emily. Compartiré lo más notorio que descubra.
En la primera página de mi ejemplar, la poetisa me ha firmado una dedicatoria: "Para Daniel con agradecimiento por tu Loving Immigrants in America. Mis mejores y más cálidos deseos, Emily".
Es una honra y un gozo recibir este regalo. Emily ha sido mi profesora, mentora y amiga por muchos años. Conocí su poesía y filosofía, su sensibilidad e inteligencia, su amor por su esposo y sus cuatro hijos, durante mis años de estudiante en Pensilvania. Desde entonces hemos mantenido una enriquecedora correspondencia. Somos de las pocas personas que todavía escribimos cartas, que encontramos en la correspondencia una manera de conversar y cultivar una amistad. Ella comparte conmigo el cuidado y cariño que hay en sentarte y escribirle a alguien de tu puño y letra un mensaje irreproducible, irrepetible, íntimo, como si le hablaras solo a ella, sabiendo que la carta demorará en llegar, que enviarla es un acto de fe y de confianza tanto en los ángeles que llevarán el mensaje como en la amistad que da sentido a la carta. Justamente porque demorará en llegar es que la carta tendrá valor.
Esta noche he decidido empezar a leer sus poemas desde el principio, desde su primer poemario, The River Painter (1984), el único que no he leído. Es el poemario de su juventud.
Ya he leído algunos poemas y he descubierto una mujer apasionada, aventurera e inteligente que viajaba por Inglaterra, Grecia y Francia, enamorada del mundo, rebosante de sensualidad, abierta a las posibilidades de los sentidos y del intelecto mientras caminaba por las montañas y los bosques, andaba en bicicleta por pueblos, ciudades y campiñas, estudiaba en bibliotecas y cenaba en jardines.
Sus versos me hacen pensar en una muchacha joven, llena de vitalidad, que quiere abrirse al mundo, que viaja y sueña, que florece y se deleita.
Leeré con deleite yo también y viajaré a través de los versos de Emily. Compartiré lo más notorio que descubra.
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| El poemario y la orquídea |
domingo, 18 de marzo de 2018
Crónica: Dos amigos en Mayrose Park
Comparto mi crónica de esta semana, Dos amigos en Mayrose Park. Ya había esbozado un borrador de la escena en estos Apuntes y Postales pero al pulirlo me di cuenta de que el señor desamparado es un ángel del amparo. Desposeído y sin albergue, sólo tiene amistad para ofrecer y es el regalo más valioso que hay.
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| Foto: hapal |
jueves, 15 de marzo de 2018
Gratitud: Niall y nuestro ángel
Hoy Niall Connolly nos visitó en el campus. Lo invité para conversar sobre su arte como cantautor con mis alumnxs de un seminario sobre creatividad. Cuando él estaba a punto de iniciar su recital para mis estudiantes, sonó la alarma de incendios. Salimos al patio central del campus y allí nos encontramos con un ángel que nos guió en una aventura de cinco minutos por el campus.
Regresamos a la sala de aula con la espontaneidad al tope. Entonces le sugerí a Niall que comenzara el recital con su canción "No Cause for Alarm". Luego tocó "Neighbour" y conversó sobre cómo mezcla su vida y sus observaciones con sus letras. Continuó con "Brooklyn Sky," mi alumna G le pidió "A Song for James Connolly" sobre el líder obrero irlandés, y cerró con "Open Your Eyes," un poema a la belleza del momento presente y espontáneo. Ha sido mi mejor clase en mis años en Brooklyn.
Después del recital, nuestro ángel nos atendió con cariños y cuidados. Nos sirvió café y galletitas y nos acompañó con su agradable e inteligente conversación. Y hasta nos llevó a casa.
Yo disfruté el momento presente con dos personas amadas: "Open Your Eyes!"
Sentí gratitud con Niall y con nuestro ángel de la guarda y con las bendiciones inesperadas que cada día me trae.
Regresamos a la sala de aula con la espontaneidad al tope. Entonces le sugerí a Niall que comenzara el recital con su canción "No Cause for Alarm". Luego tocó "Neighbour" y conversó sobre cómo mezcla su vida y sus observaciones con sus letras. Continuó con "Brooklyn Sky," mi alumna G le pidió "A Song for James Connolly" sobre el líder obrero irlandés, y cerró con "Open Your Eyes," un poema a la belleza del momento presente y espontáneo. Ha sido mi mejor clase en mis años en Brooklyn.
Después del recital, nuestro ángel nos atendió con cariños y cuidados. Nos sirvió café y galletitas y nos acompañó con su agradable e inteligente conversación. Y hasta nos llevó a casa.
Yo disfruté el momento presente con dos personas amadas: "Open Your Eyes!"
Sentí gratitud con Niall y con nuestro ángel de la guarda y con las bendiciones inesperadas que cada día me trae.
viernes, 9 de marzo de 2018
Crónica: Hielo, brumas y risas junto al Lago Prospect
Mi crónica urbana de esta semana, "Hielo, brumas y risas junto al Lago Prospect," relata tres experiencias recientes a orillas del lago. Las esbocé primero en estos Apuntes y Postales. Cerca de ese lago he vivido todo tipo de experiencias. Quien allí ha estado conmigo vive en mi corazón. En quien allí he pensado, también. Y miles de personas desconocidas me han acompañado.
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| Lago Prospect en Febrero del 2017 |
viernes, 2 de marzo de 2018
Es invierno aún: Tormenta y crónica
"A los lirios les gusta la lluvia", he pensado durante todo este viernes de tormenta en Brooklyn. Lo sé porque me lo contó una ninfa.
Hoy no los fui a visitar, como sí lo hice hace quince días, antes de escribir la crónica de esta semana, "Invierno en el Jardín Botánico de Brooklyn". Sin embargo pensé en ellos, allá en su estanque, disfrutando la lluvia.
Y como perpetuo aspirante a poeta romántico, salí a caminar por el Parque Prospect. Quise experimentar la tormenta: sentir las gotas frías de lluvia en mis manos y las ráfagas de viento en mi rostro. Cuando la lluvia se convirtió en nieve, quise observar los copos danzando en el aire y escuchar el canto del invierno entre las ramas sin hojas de robles y olmos.
Marzo ha llegado. Es invierno aún. Como relato en la crónica, intento vivir el presente y disfrutar su belleza, no adelantar estaciones, ni anticipar la Primavera, ni forzar experiencias, ni precipitar florecimientos. Todo a su tiempo. Hoy disfruté el día que el invierno me trajo.
Y ahora a disfrutar la noche: aspiro a poeta romántico pero no soy trágico. ¡A bailar con Yotoco!
Hoy no los fui a visitar, como sí lo hice hace quince días, antes de escribir la crónica de esta semana, "Invierno en el Jardín Botánico de Brooklyn". Sin embargo pensé en ellos, allá en su estanque, disfrutando la lluvia.
Y como perpetuo aspirante a poeta romántico, salí a caminar por el Parque Prospect. Quise experimentar la tormenta: sentir las gotas frías de lluvia en mis manos y las ráfagas de viento en mi rostro. Cuando la lluvia se convirtió en nieve, quise observar los copos danzando en el aire y escuchar el canto del invierno entre las ramas sin hojas de robles y olmos.
Marzo ha llegado. Es invierno aún. Como relato en la crónica, intento vivir el presente y disfrutar su belleza, no adelantar estaciones, ni anticipar la Primavera, ni forzar experiencias, ni precipitar florecimientos. Todo a su tiempo. Hoy disfruté el día que el invierno me trajo.
Y ahora a disfrutar la noche: aspiro a poeta romántico pero no soy trágico. ¡A bailar con Yotoco!
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| Las flores rebeldes de mi crónica invernal |
jueves, 1 de marzo de 2018
Celina y Alanis
"En una relación siempre hay uno que quiere y otro que se deja querer". Algo así dice el enamorado de Celina, personaje principal, en la película Cómo funcionan casi todas las cosas (Argentina, 2015). Celina es una trabajadora de peaje en una carretera o ruta de San Juan, Argentina, que ya casi ningún vehículo recorre. Cuando su padre fallece y ella decide ir a Italia en busca de su madre, a quien nunca conoció, el enamorado se enoja tanto que la insulta y la deja violentamente. En realidad, no sabía quererla. Celina, falta de amor, sola en el mundo, busca su camino y poquito a poco lo encuentra.
Recordé esta película mientras miraba otra, Alanis (Argentina, 2017) en el festival de cine latinoamericano Neighboring Scenes del Lincoln Center. Alanis es una muchacha de Cipoletti, Río Negro, que llega a Buenos Aires embarazada y embaucada por un tipo para trabajar como prostituta. La película nos muestra tres días en la vida de la muchacha. Ya ha nacido su hijo y es trabajadora sexual en un apartamento que comparte con una amiga. Pero una intervención policial, en vez de ayudarla, la lanza a una situación aún más peligrosa y precaria en las calles de Buenos Aires. Alanis, falta de amor, sola en el mundo, busca su camino pero no lo encuentra. Y sin embargo, es valiente, resiliente y amorosa. Cuida a su hijo como una leonesa en medio de la indiferencia e hipocresía social.
Después de la proyección, en la recepción inaugural del festival, comenté la cinta con Deb, Iza y Fla. Es un filme duro, realista. Las amenazas de desempleo, violencia, explotación y secuestro del hijo se sienten en todos los rincones. Sabés que la chica es fuerte pero no encontrará salida en su contexto social y político.
Ahora pienso en Celina y Alanis: dos mujeres solas, vulnerables, perseverantes, valientes, amorosas, sensibles. Quieren y merecen que las sepan querer.
Recordé esta película mientras miraba otra, Alanis (Argentina, 2017) en el festival de cine latinoamericano Neighboring Scenes del Lincoln Center. Alanis es una muchacha de Cipoletti, Río Negro, que llega a Buenos Aires embarazada y embaucada por un tipo para trabajar como prostituta. La película nos muestra tres días en la vida de la muchacha. Ya ha nacido su hijo y es trabajadora sexual en un apartamento que comparte con una amiga. Pero una intervención policial, en vez de ayudarla, la lanza a una situación aún más peligrosa y precaria en las calles de Buenos Aires. Alanis, falta de amor, sola en el mundo, busca su camino pero no lo encuentra. Y sin embargo, es valiente, resiliente y amorosa. Cuida a su hijo como una leonesa en medio de la indiferencia e hipocresía social.
Después de la proyección, en la recepción inaugural del festival, comenté la cinta con Deb, Iza y Fla. Es un filme duro, realista. Las amenazas de desempleo, violencia, explotación y secuestro del hijo se sienten en todos los rincones. Sabés que la chica es fuerte pero no encontrará salida en su contexto social y político.
Ahora pienso en Celina y Alanis: dos mujeres solas, vulnerables, perseverantes, valientes, amorosas, sensibles. Quieren y merecen que las sepan querer.
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