domingo, 24 de diciembre de 2017

Crónica: La Luna y el Cristo Redentor

Comparto mi última crónica urbana en ViceVersa de este año: La Luna y el Cristo Redentor.  Un esbozo ya había aparecido en estos Apuntes y Postales. Pero acompaño la crónica de una foto del Cristo Redentor que tomé el año pasado, desde el mismo apartamento en que acontece la escena de la crónica, pero al amanecer. En la foto se observa bien la silueta de la mujer-montaña. 

Escribo esto desde La Libélula, en Lagunillas de Tárcoles, Garabito, Puntarenas. Al atardecer apareció un cachito de Luna que sencolgó un rato del cielo nocturno. Ya se acostó y ahora aguardo a la Cruz del Sur. ¡Abrazo, gente querida!

El Cristo y la mujer-montaña al amanecer

sábado, 16 de diciembre de 2017

Crónica: Sentir y festejar en Praia Vermelha

Comparto mi crónica de esta semana, Sentir y festejar en Praia Vermelha, publicada en ViceVersa Magazine. Combiné y revisé un poco un par de entradas recientes de mis Apuntes y Postales. Comparto mi propia fotografía, digamos que para darle un toque más personal a esta entrada. 

Ahora, ya en Costa Rica, me voy a ver una película brasileña, As duas Irenes, como parte del Festival Internacional de Cine de Costa Rica.  Até logo, gente linda.

Pão de Açucar, Praia Vermelha y Bahía de Guanabara

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Samba de la bienvenida

Al sobrevolar las filas de montañas y el verde valle que son cuna de mi ser, decidí que esta vez quería escuchar un samba para aterrizar. No un samba triste, sino uno alegre. 

Escogí O Sol Nascerá (A Sorrir) de Cartola, el samba favorito de Analúcia, una paulista con alma de carioca, sonriente y dulce, cuyo nombre invocaba luz, a quien conocí en una época en que ella buscaba alegría y yo podía compartirla. 

A sorrir
Eu pretendo levar a vida
Pois chorando
Eu vi a mocidade
Perdida


Finda a tempestade
O sol nascerá
Finda esta saudade
Hei de ter outro alguém para amar.

En un mismo corazón caben desamor y esperanza, desilusión y agradecimiento, perdón y amor, tristeza y alegría, como la alegría saudadosa de este samba.

Lo escuché en mis audífonos mientras miraba la luz del sol de media tarde dorar el verde del paisaje.

Aterrizamos, salí del aeropuerto, recibí el abrazo cariñoso de Pa y Ma, y con ese samba latiendo en mi corazón, dejé que el sol naciera en mi corazón y que su luz tropical iluminara mi alma.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Samba de la despedida

Ha sido un hermoso y melancólico día de invierno. La oblicua luz del sol iluminaba un campus universitario que me parecía ya vacío.

Terminé de dar los cursos del semestre y me despedí de mis alumnxs. 

Le dije hasta pronto al estanque de lirios acuáticos, ya cubierto por una fina capa de hielo. 

Y me fui.

Ya en mi barrio, cené con Niall, Clare y Elysia para despedirme. Niall, mi hermano brooklyniano, andaba enfermo pero igual vino a encontrarme. Ese gesto y la compañía de C y E me rescataron de un posible naufragio afectivo. Compartiendo comida beduina nos festejamos y nos deseamos felices fiestas. Después cada uno tomó su rumbo.

Ya en mi cuevita, terminé de empacar. Conversé con mis plantas suculentas, deseándoles felices fiestas también. 

Y ahora escucho este samba en la voz de Maria Rita:

Antes de me despedir
Deixo ao sambista mais novo
O meu pedido final:


Não deixe o samba morrer
Não deixe o samba acabar
O morro foi feito de samba
De Samba, prá gente sambar...


No dejés al samba morir. Ni al forró. Ni a la cumbia. Ni al merengue. Ni a la salsa.  Ni al bolero.

Aunque tu corazón desfallezca y te decepcionés de vos mismo, no dejés al samba morir.



domingo, 10 de diciembre de 2017

Crónica: La cumpleañera de Ipanema

Sigo trabajando en silencio. No tengo ganas de hablar. Al menos el cielo se ha despejado y el reflejo de los rayos de sol en la nieve inunda mi cuevita de luminosidad. Comparto, mientras tanto, esta crónica urbana, La cumpleañera de Ipanema. En cada lugar hay personas con historias enriquecedoras. Y cada persona tiene historias para enriquecernos.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Crónica: Caminata por el Jardín Botánico de Río

La caminata por el Jardín Botánico que relato en está crónica la hice en mi visita anterior a Río de Janeiro. Aproveché para narrarla ahora en ViceVersa. Sin embargo, el punto de la crónica aún vale: me gustan los cantantes anónimos y las poetisas secretas. Éstas escriben en el silencio de su intimidad. Cuando te muestran un verso, una oración suya escrita a mano en su cuaderno, te muestran su alma, su ser, su corazón de poetisa. Es un regalo invaluable y precioso que siempre debés agradecer y atesorar.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Crónica: Risas de alegría en el tren F

Con el frío invernal, llegan al metro escenas como la de esta crónica urbana: Risas de alegría en el tren F. A mí me enternecen mucho las escenas de padres e hijas. Desde hace muchos años ha sido así.

Photo Credits: Ed Schipul ©

jueves, 16 de noviembre de 2017

Sentirme amado

Hoy conversé con estudiantes, colegas, amigos y amigas sobre mi libro, Loving Immigrants in America. El conversatorio nos llevó a compartir experiencias no solamente de inmigrantes, sino de migrantes, viajeros y personas en transición. Es decir, experiencias humanas. Y antes, durante y después del evento recibí cuidados y cariños tan especiales, tan generosos, tan significativos para mí, que hoy me siento amado. Delicioso sentimiento.


viernes, 10 de noviembre de 2017

Crónica: Por la ribera del Hudson

Esta mañana al despertar me quedé muy quieto y callado viendo al mundo a través de mi ventana. 

Las ramas del plátano de sombra danzaban en el viento y sus hojas amarillentas se estremecían. En el fondo, el azul brillante del cielo intensificaba el efecto claroscuro de las hojas al temblar. 

Yo necesitaba un momento de paz. De quedarme muy quieto y en silencio y sentir. Todavía me duele la frontera texano-mexicana como una herida abierta y sangrante. Y acá en Brooklyn me revolotean en el corazón sentimientos muy intensos que necesitan encontrar su expresión más natural e integral en cuerpo, corazón y alma. 

Por ello, decidí quedarme quieto un ratico esta mañana antes de lanzarme al ajetreo - quedarme quieto y buscar lo simple e integral como en esta crónica: Por la ribera del Hudson. Dice Anto que es mi mejor crónica hasta el momento. En todo caso, expresa una búsqueda sincera y constante, que se renueva cada día.

Photo Credits: Marketa ©

lunes, 6 de noviembre de 2017

Crónica: La chica inquieta

Vengo llegando a Brooklyn de la frontera entre Tamaulipas, México, y Texas, México, digo, Texas, Estados Unidos. (Texas es un estado anexado violentamente por los Yunáited Estéits of América). 

Por eso me demoré en compartir esta crónica, La chica inquieta, justamente sobre una amiga texana de corazón apasionado. 

La vida nunca resulta ser como te la imaginás. Te dicen que es de una forma, o te lo imaginás vos mismo sin que te lo digan, pero resulta de otra. Darse cuenta, entenderlo y aceptarlo duele. Y sin embargo, el corazón humano es fuerte y valiente. Encara la adversidad y sigue. Y siempre es posible arrancarle alegría a la vida. ¡Salud, amiga inquieta y sonriente!

Photo Credits: Elvira Nimmee ©

sábado, 28 de octubre de 2017

Crónica: El mejor café

Esta mañana me tomé la última taza del mejor café de Dota, al menos por ahora. Se me acabó el Reserva Especial de CoopeDota. Por lo pronto, disfrutaré del café Triángulo de Oro, tostado en mi distrito josefino de Calle Blancos. En diciembre espero regresar a Costa Rica y tomar con mi gente aromáticas tazas de café negro, como en está crónica urbana.

Photo Credits: Basheer Tome ©

viernes, 20 de octubre de 2017

Crónica bien bailada

He estado trabajando demasiado. Me vendría bien otra bailadita con Yotoco, como en esta crónica. Por el momento, me complazco en compartir la vivencia aquí. Comparto además el video del hermoso bolero, "La hiedra", que cito en la crónica. Este verso es genial: “Yo sé que estás ligada a mí, más fuerte que la hiedra, porque tus ojos de mis ojos no pueden separarse jamás”.



domingo, 15 de octubre de 2017

Salir a buscar a mi luna

Otra vez se me llenaron corazón y cuerpo de amor. Hora de salir a caminar al parque y buscar la compañía de la luna, como canta Ladama:

  La luna es mi hombro
  Y en la noche
  Ella es mi confidente.

viernes, 13 de octubre de 2017

Crónica: Inmigración y filosofía

Esta crónica no la escribí yo sino la Redacción de la revista ViceVersa. Es una reseña de mi libro, Loving Immigrants in America. Acá en mis Apuntes y Postales lo he mencionado pero no he compartido casi nada sobre su contenido pues lo escribí en inglés. Sin embargo, esta reseña en español puede llenar un poco ese vacío y servir de puente entre las dos lenguas. 

Uno de mis grandes desafíos en todos estos años viviendo en "la Yunai" ha sido escribir tanto en inglés como en español. Hubo una época en que casi sólo escribía en inglés. Luego me rebelé y sólo quería escribir en español. Luego intenté dividirme: filosofía en inglés, poesía y crónicas en español. Pero la verdad es que no es posible dividirse así. Hay cosas que quiero escribirlas en inglés, sea filosofía o literatura. Y hay otras que quiero escribirlas en español, sea literatura o filosofía. Y a veces lo intento en portugués - uno o dos versos, simples, privados, pero versos al fin.

En todo caso, comparto aquí la crónica - Inmigración y filosofía: Loving Immigrants in America. ¡Salud!

jueves, 12 de octubre de 2017

Luz: Malena Muyala

Después de nadar anoche, mientras caminaba de regreso y atravesaba el parque Prospect, escuché por primera vez la canción "Luz" de Malena Muyala, acompañada en esta interpretación por Charo Bogarín. La letra me gustó tanto que la escuché varias veces mientras caminaba. 

Las letras de Malena son siempre poemas, pero generalmente son tristes, melancólicas, incluso trágicas. Esta letra sin embargo me pasó una sensación de esperanza, de luz suave como la luz de la luna menguante pero aún brillante que me acompañaba. Esperanza de enamorados, sin duda, que a veces es simple ilusión, pero esperanza deliciosa cuando la sentís de verdad. Atenti pebeta a estos versos: 

    Veo venir...
    el destello enamorado
    de unos ojos que delatan
    que algo queda por decir.

Qué delicioso es cuando te cruzás con una mirada así. Aunque las palabras no se enuncien allí mismo, la mirada ya lo ha dicho todo.




miércoles, 11 de octubre de 2017

Crónica: Los tendederos de Lisboa

Ya que vengo tocando temas portugueses por la poesía de Mia Couto que me presentó Asahi-san, llega a tiempo esta nueva crónica urbana - Los tendederos de Lisboa: Walking Around. Se gestó hace un año y la ensayé primero en estos Apuntes y Postales. Pero la revisé un poco para honrar a mi Sol matinal y ya está ahí, para el público. Esta semana, además, me encantó la imagen que escogió la directora de arte de ViceVersa Magazine para ilustrar mi crónica. 

Justamente ahora venía regresando de una excelente sesión de natación e hice una deliciosa caminata por el parque mientras me acompañaba la luna menguante. Pensaba: "Hoy todo me salió bien". Yéndome a dormir con esta imagen en mente y el recuerdo de Lisboa y mis personas amadas allá en el corazón, más feliz me siento.

Imagen por Guy Moll



jueves, 28 de septiembre de 2017

Crónica de un amor

Aquí va mi crónica de esta semana, Amor Clarice en Prospect Park. Quizá me paso de romántico. Así soy: por eso he insistido en leer los libros de Clarice Lispector aunque me haya costado tantas vicisitudes terminarlos. Es una forma de amarla y amar sus letras.

Pero quizá así somos todos en mi familia. Anto me escribió con respecto a esta crónica: "Hasta ahora termino de leerla. Con mil interrupciones que tuve que vencer. Muy simbólico porque veo que el amor es tan poderoso que hay siempre fuerzas de oposición que pretenden distraerlo. Pero el verdadero amor siempre vence. Siempre surge de entre las hierbas del montazal que tratan de ahogarlo y se eleva como el árbol más alto de la tierra. El que ama se levanta con señorío y fuerza. Amemos, seamos alegres".

Osea, como romántico estoy bien acompañado por Anto. También por Clarice.

Ma me preguntó sobre la traducción de la cita en portugués al final de la crónica. Aquí va:

"Mi única salvación es la alegría (...) Me rehuso a ponerme triste. Seamos alegres (...) Soy alegre en este mismo instante porque me rehuso a ser vencida. Entonces amo. Como respuesta. Amor impersonal, amor it, es alegría. Incluso el amor que no prospera. Incluso el amor que termina".

Lo dicho: esto es cosa de románticos. Se deja ir un amor que no va a prosperar y uno escoge seguir amando y ser alegre haciéndolo.

Clarice Lispector

sábado, 23 de septiembre de 2017

Bailar chorinho a paso de bolero

Fui a escuchar chorinho a Barbès antes de nadar en el YMCA. Tocaba Regional de NY, el grupo de choro que acostumbro escuchar cada vez que puedo para disfrutar y transportarme de Brooklyn a Brasil. Sobre todo me imagino en Santos: cuando vivía allí iba todos los sábados al final de la tarde a la plaza contigua al acuario, frente a la playa, a escuchar una roda de choro formada por unos viejitos súper gatos con sus instrumentos. Los tipos de Regional de NY son de mi edad, es decir, jovencísimos, al menos para esa música antigua y hermosa del Brasil de hace casi un siglo. 

Esta noche Regional era un cuarteto: un acordión, una pandereta, una guitarra eléctrica y una guitarra de siete cuerdas. Para mi gusto faltaban un cavaquinho y una flauta o un clarinete. Pero el cuarteto se la jugó bonito. Por momentos el acordión sacaba tonos de clarinete y la guitarra eléctrica imitaba un pizzicato de cavaquinho. Deleitaron a la audiencia con muchos chorinhos y un par de sambas.

Y tuve un momento de sagacidad, de insight, de epifanía, importante. Regional tocaba el choro lento y suave Migalhas de amor cuando me di cuenta que se podía bailar a paso de bolero. El panderetero marcaba el paso: un-dos-tres-pausa, un-dos-tres-pausa. Volví a ver si había alguna mesoamericana o caribeña para marcarle un bolero, pero no. Las brasileñas estaban acompañadas y las gringas no saben qué es un bolero. No importa. Hice el pasito de bolero solito y con cadencia. 

Regional siguió tocando algunos choros más animados, pero cuando interpretaron Cordas de Aço lo confirmé: se podía bailar ese choro a paso de bolero.

Cuando terminó el recital, a paso de bolero me fui caminando hasta la piscina.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Crónica de una despedida neoyorquina

Esta crónica en ViceVersa llega a destiempo pues hasta ahora pude publicarla: Despedida interoceánica en aguas neoyorquinas.  Tsun-Hui y yo nos despedimos en junio cuando ella se fue al Japón. Fue una despedida triste pero apacible pues habíamos disfrutado plenamente una linda amistad. 

Esta madrugada, despierto antes de que rayara el alba, pensaba en otras despedidas. Hay algunas que te duelen porque parece que se dan antes haber vivido la historia que había para vivir. Querés mucho a alguien, con amor sincero, pero sabés que no podés quedarte. Talvez cada uno quiere una historia diferente y, aunque los dos se esfuerzan, no logran conciliarlas. Igual tenés que llenarte de entereza, soltar lo que querías, e irte con amor y deseando el bien. 

Hay en ello algo bueno: dejás a la otra persona libre y te vas libre. No te quedás atascado en el pasado, insistiendo en una posibilidad que no se va a dar, cuestionándote una y otra vez. Dejás a la otra persona en paz para que escoja lo mejor para sí misma y se rodee de quien ella quiera en su vida. Y vos podés vivir en el presente y mirar hacia el futuro, con corazón libre y dispuesto a vivir lo que te traiga.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Bailadita con Yotoco en The Owl

Es bailando como he sido más feliz en Brooklyn. Muchas veces he bailado contento en casas de música de Nuyork; otras en conciertos al aire libre, como este verano que pasó en Bryant Park con Jarana Beat y en Prospect Park con Lilla Downs; unas poquitas pero muy especiales aquí mismo en mi cuevita. 

Aunque yo continúe diciendo mis oraciones amorosas en silencio, anoche quería alegría. ¿Entonces qué mejor que ir a bailar al ritmo de mis amigos boricuas y colombianos de Yotoco?  Ellos me han alegrado la vida desde las noches solitarias del otoño del 2015. Y desde entonces he ido conociendo su música y forjando una bonita amistad con ellos. Entonces anoche salí de casa, atravesé Prospect Park desde Windsor Terrace hasta Lefferts - Prospect Gardens, escuchando el canto de los grillos en la oscuridad, y llegué a la nueva casa de música The Owl Music Parlor para escuchar a mi banda brooklyniana-latinoamericana favorita. 

Al llegar me encontré con Sebastián el paisa, Nato la cantante caleña, Gabo el conguero boricua y Gio su coterráneo cuatrero. Nos regalaron un concierto alegre para bailar y gozar - una sabrosería, como se titula una de sus cumbias deliciosas pa' bailar. Me lancé a la pista con Ana, la enamorada de Gio, K, la novia de Gabo y mi compañera de todos los bailes de Yotoco, E, nuestra nueva amiga chilanga, Luis y Gabi, los boricuas, D, bailarina, G-C, el filósofo vendedor de vinos, y muchos más. Nos faltaron C, la fotógrafa boricua, y R, el DJ Tres Dos. Pero me encontré a Ian, un compa filósofo que nunca había visto en un baile de Yotoco. Y todos bailamos. Cantamos. Gozamos. 

Después del baile rematamos comiendo tacos todos juntos en Oaxaca - no el estado mexicano que añoro conocer, sino en la taquería. Pero igual me imaginé que estaba en México con toda mi gente latinoamericana y me sentí feliz. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Crónica: Ángel en el Lago Prospect

Esta tarde, después de dar clases, tomé el tren Q desde la avenida H hasta Parkside y entré caminando a Prospect Park por su esquina sureste. Caminar por el parque, a la orilla del lago, de regreso a casa, me serena. Me da sosiego al final del día intenso. Hoy, como en todos los días recientes, me detuve en un recoveco en la orilla a contemplar el lago por un rato, a meditar, agradecer a la Vida y decir de corazón mis oraciones por las personas amadas que están sufriendo su duelo. Me acompañaba de cerca una tortuguita que nadaba con la cabeza fuera del agua para respirar. Dos cisnes y decenas de patos nadaban lejos. Dije mis oraciones en mi mente y recordé esta experiencia del domingo 3 de setiembre que relaté como crónica en ViceVersa Magazine: Un ángel en el Lago Prospect. La escribí a manera de elegía y con ella guardo silencio sobre esto en adelante. Que ese ángel que ha regresado del cielo acompañe siempre a quienes le aman y les traiga paz.

martes, 12 de septiembre de 2017

Dos crónicas guatemaltecas: Antigua y Atitlán

Comparto mis dos últimas crónicas en ViceVersa, una sobre Antigua y otra sobre el Lago de Atitlán. Un día Ma me escribió que aún disfruta ese viaje. Eso me alegra los días brooklynianos también.

martes, 29 de agosto de 2017

Crónica Urbana: Juan Pa erguido como un espavel

La metáfora para esta crónica, "Juan Pa erguido como un espavel", me la inspiró la fotografía de C.T. que acompaña el texto en ViceVersa. Y la colaboración me regaló una linda amistad con esta fotógrafa puertorriqueña y con su enamorado, el DJ Tres Dos. Además fortaleció mi amistad con Juan Pa, quien tanto me ha inspirado y tanto bienestar me ha regalado.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Crónica Urbana: Plegaria por dos josefinos angustiados

Comparto mi crónica urbana de hoy en ViceVersa, titulada "Plegaria por dos josefinos angustiados". Es en realidad una oración de petición por todas las personas que anhelan trabajar con dignidad y de agradecimiento a la Vida por todos los que en este momento trabajamos con alegría y vitalidad.

miércoles, 19 de julio de 2017

Crónica Urbana: Cartas desde San José

Hoy ha salido publicada en ViceVersa una crónica urbana sobre varias correspondencias josefinas a través de los años: Cartas desde San José. Y en este momento estoy pensando que cuando escribís una carta, es importante ir pronto al correo y enviarla, para que el sentimiento sea válido y sincero. Y aunque las cosas cambien mientras la carta llega, sabés que la escribiste y enviaste con un corazón honesto y transparente. 

jueves, 13 de julio de 2017

Crónica Urbana: La tica y el ruso

Comparto una nueva crónica urbana publicada esta semana en ViceVersa Magazine. Es una historia de amor a la tica, con detalles rusos y elementos de destino cósmico: La tica y el ruso. El personaje, incluso, se llama Fiódor, como el escritor Dostoevski, y a la personaje la llamaremos "Gloria". Y esos detalles solo se conocen aquí, en estos íntimos Apuntes y Postales.

 

Vivir veintisiete años para contarlos

Hoy se cumplen veintisiete años desde que salí de Costa Rica con rumbo a Arkansas para estudiar en una universidad sureña de la Yunai. Y justamente hoy envié a mi editorial, Lexington Books, la versión final para imprenta de mi libro, Loving Immigrants in America: An Experiential Philosophy of Personal Interaction. El libro consiste en narraciones y reflexiones sobre mis experiencias como inmigrante en la Yunai.  

Yo, para celebrarlo, fui a bailar salsa, cha cha cha, merengue y bolero a Merecumbé Guadalupe. Y esta noche, por primera vez desde que llegué hace una semana a Costa Rica, el cielo nocturno del Valle Central ha estado despejado y he podido saludar de nuevo a la Cruz del Sur.

No sé si es coincidencia o algún plan cósmico, pero nunca olvidaré esta fecha, 12 de julio. A las personas que me acompañan regularmente en estas reflexiones peripatéticas, les comparto mi alegría. ¡Salud!

 

viernes, 7 de julio de 2017

Crónica Urbana: Bienvenida al istmo

Comparto mi más reciente Crónica Urbana en ViceVersa que describe el retorno de hace un año de Nuyork a Costa Rica vía Panamá: Bienvenida al istmo.

Justamente la envié para que saliera publicada el mismo día que viajé esta semana de Nuyork a San José. Esta vez mi vuelo venía de Miami. Entonces nos acercamos al istmo desde el Caribe por la costa nicaragüense. Pasamos prácticamente sobre Bluefields, atravesamos el istmo hacia el suroeste, sobrevolando reservas naturales nicaragüenses y las llanuras del norte costarricense, continuamos hacia el Pacífico Central costarricense, salimos al Golfo de Nicoya, hicimos una maniobra y el avión se adentró de nuevo en territorio tico sobrevolando el cauce del río Grande de Tárcoles, superando montañas hasta aterrizar en el Valle Central. Esta vez me esperaba mi hermana Anto, quien me dio el abrazo de bienvenida. Mi Tata, a esa misma hora, llevaba a mi mamá a su trabajo. La vida familiar continúa y estoy en casa.

miércoles, 28 de junio de 2017

Crónica Urbana: Un Sócrates chilango en Brooklyn

Hoy le dije a mi amiga Tami-san, a propósito de la resistencia latina solidaria en la Yunai: -- Ahora somos todos mexicanos. Antes de irme a dormir comparto mi nueva crónica urbana en ViceVersa, calientita, recién salida del horno y con sabor a México lindo y querido: Un Sócrates chilango en Brooklyn.

miércoles, 21 de junio de 2017

Crónica Urbana: Las rosas de doña Emilce

Varias veces, en los últimos años, quise escribir una postal sobre doña Emilce, nuestra vecina allá en el barrio Napoleón Quesada en Guadalupe. Mi idea era escribir un perfil sobre ella, ambientándolo en uno de nuestros encuentros fortuitos en el barrio. Nunca lo hice. Hasta ahora. Aquí va como crónica urbana en ViceVersa. Espero que sea un homenaje como el que ella merece: Las rosas de doña Emilce.

jueves, 15 de junio de 2017

Crónica Urbana: Un mendocino feliz en Nueva York

Hace un tiempo narré un encuentro y una conversación con un taxista en Nuyork. Ahora, cuando ha salido publicada la correspondiende crónica urbana en ViceVersa Magazine, me ha hecho bien a mí mismo sin haberlo planeado. Acostumbro disfrutar y hasta regocijarme observando y escuchando gente feliz porque sí, por alegrarme, por ellos. Pero esta vez releer la crónica me ha hecho bien a mí, por hacerme pensar que también yo soy feliz y que puedo serlo más. Aquí va la historia de "Un mendocino feliz en Nueva York".

miércoles, 7 de junio de 2017

Crónica Urbana: El valor de una conversación

Esta crónica urbana en ViceVersa Magazine narra una conversación en Brooklyn que me recordó la última conversación con mi abuela Dorita. La comparto con cariño y algo de nostalgia: "El valor de una conversación".

domingo, 4 de junio de 2017

sábado, 27 de mayo de 2017

Crónica Urbana: Su mano fría y callosa

Este fin de semana se cumplen tres años desde que empecé a escribir mis Apuntes y postales. Empecé, en aquel momento de soledad y aislamiento, como un acto de búsqueda, como una tentativa de escapar al laberinto de la soledad. Por un lado, quería observar más atentamente a los millones de personas que me rodeaban en Brooklyn. Por otro, intentaba conversar, contar, describir, expresar lo que veía. Inicialmente escribía solamente lo que veía en el mundo exterior a mi ser. Poco a poco fui mostrando también pedacitos, atisbos, de mi vida interior. Desde entonces, estos Apuntes y postales han sido bitácora, poemario, revista de crónicas, cuaderno de críticas culturales y hasta foro de despechos.

Empecé a escribir sin que nadie lo supiera. De vez en cuando, le contaba a alguna persona. Para mi sorpresa, he tenido lectores. Poquitos y poquitas, pero fieles. 

Esta semana he dado un nuevo paso que quiero compartir aquí, en este foro recóndito, escondido, pero íntimo. La revista neoyorquina de letras y artes latinoamericanas ViceVersa ha publicado mi primera "Crónica urbana", cuyo primer borrador escribí justamente aquí. Abajo comparto el enlace. Aparecerá una crónica mía en ViceVersa cada miércoles. Las compartiré en mis Apuntes y postales. Pero si les gusta la revista y su sección de Crónicas urbanas, por favor compártanla con otros.

Y les mando un abrazo. Aunque me parezca que lo envío al vacio del mundo cibernético, sé que les llegará a personas de carne, hueso y corazón.

Lean en ViceVersa y compartan si les gusta: "Su mano callosa y fría"

domingo, 14 de mayo de 2017

Noche de Supermambo!

Hay noches como esta en que voy a Barbès y me tomo un par de rubias inglesas y escucho música como la de Supermambo! y bailo y converso con compas, incluyendo un tico y una nica,  y conozco gente nueva, incluyendo una mexicana chilanga y una brasileña carioca, y me siento tan feliz que no quiero escribir. Quiero seguir bailando.




sábado, 1 de abril de 2017

Una cantora y un filósofo en el Ó do Borogodó

Después del concierto de Miramar, la chilenita me presentó a Laura Ann Singh, la cantante del trío. Le dije a Laura que me encantó su interpretación de "Pétalas Esquecidas," que ya había escuchado otras pero la suya es especial. Eso cambió la conversación del inglés al portugués. Más rico así. Me preguntó dónde había escuchado esas versiones y le dije que en São Paulo.

  --Ah, eu morei em São Paulo. Eu fui lá estudar com uma cantora de samba que está fazendo muito sucesso agora no Brasil, na França, na Alemanha e outros paises. Quál era o nome?--, me dijo.
  --Fabiana Cozza--, adiviné pues sabía que la cantora paulistana anduvo por París y Berlín.
  --Sim, era ela--, asintió sorprendida de que yo supiera el nombre de su maestra de samba.

Yo conocí la música de Fabiana Cozza  por el cd Quando O Céu Clarear que me regaló Alex, uno de mis amigazos de Sampa desde siempre y el mejor de compas paulistanos cuando celebramos abrazados trinfos ticos en el Mundial 2014. Laura estuvo en Sampa estudiando interpretación de samba con Fabiana. 

  --Você esteve lá quando?--, le pregunté.
  --Deixa eu pensar...acho que em 2005--, me respondió.
  --Eu também. Então a gente esteve lá junto--. 

Compartimos una risa cómplice pues estuvimos en São Paulo al mismo tiempo y en los mismos barrios paulistanos. Resultó que Laura anduvo por ahí cantando por la Vila Madalena, bailando samba de gafieira con la Banda Glória y escuchando rodas de samba en el bar Ó do Borogodó mientras yo hacía exactamente lo mismo.

  --A gente de ter se cruzado várias vezes no caminho, né?--le dije.
  --Até provavelmente bebemos uma cerveijinha juntos e não lembramos--.

Y sí, podría ser que nos cruzamos el paso y hasta estuvimos con alguna galera en algún boteco de la Vila Madalena o Pinheiros cantando y bailando juntos. Lo que pasa es que en aquellas noitadas bohemias mi musa era una garota de largos rizos negros, ojos color miel, sonrisa de amanecer, corazón de miel y sensibilidad poética. Esa garota me presentó a Cecília Meireles y me inspiró a escribir el único poema que intenté esbozar por aquellos años y que me encontré escrito en un papelito hace poco tiempo. De hecho el poemita lo escribí después de la primera noche de samba con Analúcia, su amiga Moranguinha y mi amigo Cass en el Ó do Borogodó.

Talvez Laura estuvo ahí esa misma noche. Talvez estuvo el día siguiente en la feirinha de sábado en la plaza Benedito Calixto, comiendo acarajé bahiano y escuchando chorinhos interpretados por los viejitos que se juntaban a tocar en roda en la feria. 

"Ay Laurita, quantas saudades daqueles dias, né?", pensé. Pero no se lo dije porque vivimos en el presente, ella con su familia en Virginia y yo con mis cinco sentidos en Brooklyn, y aunque no nos conocimos en aquella época, nos conocimos doce años después, luego de un hermoso concierto de boleros puertorriqueños en Nueva York. ¡Qué linda es la Vida!

Enamorarse con los boleros de Miramar

A la chilenita de los rizos castaños no la veía desde que tocó en Subrosa con Bio Ritmo, su grupo de salsa. Mensajeábamos pero ella andaba muy ocupada preparando el concierto de esta noche con Miramar, su grupo de bolero. Cuando escuché, entedí por qué. Miramar esta noche nos regaló a los dichosos en la audiencia una hora y media seguida de boleros bellísimos, interpretaciones deliciosas, arreglos originales, poesía cantada: un desaforo de belleza, vasta y profunda como el mar que evoca Mira-mar y el amor que invoca Mir-amar, sensual como el mar iluminado por un dorado sol que yo imaginaba mientras escuchaba.

Yo ya sabía que la chilenita en realidad es una pianista, organista, compositora y arreglista talentosa, y que a Miramar le dan pelota en NBC, NPR, CNN y esas cosas que ella no cuenta. Pero después de presenciar y escuchar el concierto que M. S.-A. montó, arregló y dirigió desde su piano esta noche, digo con orgullo que esta amiga mía es genial

Este concierto de Miramar era parte de la serie de conciertos de mi universidad, Live@365.  Por ser un evento especial, contaban con una orquesta de gala. La chilenita en el piano y el órgano con Rei Álvarez y Laura Ann Singh en las voces son el alma, el trío. Esta noche los acompañaba el colombiano Sebastián Cruz, a quien conocí en Barbès, en guitarra y requinto, y Giustino Riccio en percusión. Y la delicia extraordinaria fueron las cuerdas: un contrabajo, un violoncello, una viola y dos violines. Excepto el contrabajista, todas las cuerdas las tocaban mujeres. Me pareció significativo porque el alma del concierto y del primer álbum de Miramar es un homenaje a la poeta y compositora puertorriqueña Silvia Rexach, una rebelde y bohemia de la que yo seguro me hubiera enamorado. Sobre todo si la hubera escuchado cantar.

Con toda esa orquesta a disposición, ricitos castaños hizo maravillas en los arreglos. Predominaron los boleros puertorriqueños, pero hubo viajes. Por ejemplo, Laura, cuyo primer amor es la música brasileña, interpretó "Pétalas Esquecidas" que yo conocía en la interpretación de Marisa Monte, ya de por sí una maravilla de delicadeza y sencillez - piano minimalista, guitarra, violoncello y voz. Pero lo de esta noche con Miramar no hay cómo describirlo: la chilenita en el piano, Tomeka Reid en el cello y la voz de Laura. Así ¿cómo no enamorarse de la Vida y la Belleza? Fue tal el desaforo que creo que viví una experiencia mística, experiencia que según mi tradición filosófica romántico-sensualista, es por un lado inefable y por el otro transformadora. La velada con Miramar fue inefable por la sensualidad total de la experiencia; transformadora pues ¿cómo no querer enamorarse de nuevo bailando un rico bolero? Enamorarse, por ejemplo, del mar y del sol al mismo tiempo, enamorarse libremente y siendo libre, sin pedirles nada ni atarse a ellos tampoco, porque las montañas me gustan también y a ellas también quiero entregarme. Mar y sol amar. Porque sí. Como amo la Vida.




lunes, 27 de marzo de 2017

Un poquito de choro, otro poquito de cumbia

El viernes me parecía, por los períodicos y los chats, que toda Tiquicia esperaba ansiosa el partido de la Sele tica en México. Pero así como cuando se espera que Costa Rica pierda, gana, cuando se espera que gane, pierde. Entonces en vez de buscar un restaurante mexicano o un bar latino para ver el partido, me fui a pasear musicalmente por Brasil y Colombia sin moverme de Barbès. Tuve razón. Los ticos nos quedamos en hablada de otro Aztecazo, pero al menos yo disfruté.

Esperaba que Regional de NY se presentara con una formación que les permitiera pasar del choro al forró, para bailar ritmos nordestinos. Tenía ganas. Pero aunque llegó el acordionista, faltó percusión. En cambio, esta vez ofrecieron algo inesperado e interesante. Eran cinco intrumentos: la guitarra, el acordeón, la pandereta, la mandolina y, para mi sorpresa, un violoncello. Y así organizaron una roda de choro inusual, sin viento: ni flauta, ni clarinete, ni saxofón pero con una violoncello. En un momento especial, se le unió una vocalista, una cantora de samba de piel dorada, ojos verdes, rizos rojizos y voz cálida que intrepretó sambas de Cartola. Eso me recordó a Analúcia, la morena paulista de rizos negros y sonrisa amplia que me presentó no solo a Cecília Meireles con su propia animación del poema "Pescaria," sino al samba de raíz con su tema favorito, "A Sorrir (O Sol Nascerá)" de Cartola. Pero de la ensoñación pronto regresé a Barbès porque tenía a una bahiana cantando ahí mismo, y del samba de Cartola pasó a interpretar piezas de Dorival Caymmi. Luego los músicos regresaron al choro y cerraron con una versión sensacional de "Um a Zero" de Pixinguinha. ¡Qué maravilla! Mi primer cd de choros de Pixinguinha también me lo grabó Analúcia. Pero esta versión me gustó en particular porque cada músico tocó un solo de la melodía principal: primero el cello, luego la mandolina, de seguido el acordeón y finalmente la guitarra, antes de que el panderetero improvisara un solo sensacional de percusión para cerrar todos juntos de nuevo con la melodía principal. ¡Qué delicia!

Ya eso habría sido suficiente deleite musical para una noche. Pero yo andaba goloso y quería cumbia y marchas colombianas interpretadas por Chia's Dance Party. El líder del grupo, Martín Vejarano, es un tipo buena gente y excelente músico que ya me había alegrado la vida junto con uno de sus otros conjuntos, Cumbia River Band.  En éste es clarinetista y pensé que ese era su instrumento, como Xinia en sus inicios, pero resulta que es principalmente percusionista y con Chia's Dance Party toca batería. La formación del conjunto era también muy especial, percusión y viento metal nada más: batería, saxofón soprano, saxofón alto, tuba y bombardino o eufonio. Éste último yo ni lo conocía pero resulta que es "uno de los ejes de la cultura musical del Caribe" colombiano. La música de Chia's tiene raíces populares y folclóricas, pero las composiciones y los arreglos de Martín son sofisticados. Él le ponía toda la energía a la batería y la voz y los demás se fajaban con sus instrumentos. El músico del sax soprano era Lívio Almeida, un paulistano que ya había conocido por medio de M. S.-A., la chilenita de los rizos castaños.  En el intervalo lo saludé y de hecho me confirmó que a los arreglos de Martín había que entrarles con todo, que era música que demandaba toda la energía física del instrumentista. Se notaba. Pero para eso estamos los bailarines de la audiencia, para acompañarlos. Entonces también le dimos con todo al baile, a paso de cumbia pero de vez en cuando con marchas y ritmos complejos que te obligaban a escuchar y dejarte ir un poco.

Y así me dejé ir. Como lo veía venir, los ticos en la cancha del Azteca esta vez no hicieron nada. Pero yo me la pasé rico, de Brasil a Colombia con el choro y la cumbia experimental.

jueves, 23 de marzo de 2017

Una bienvenida a Primavera con Yotoco

El lunes Alba me encontró esperándola despierto. Quizá por ello, me sentí un poco molido todo el día de clases. Regresé a mi casa a dormir una siesta que me revitalizó. Me desperté dispuesto a salir a bailar con Yotoco en Barbès. "P'allá me jui" a darle la bienvenida a Primavera. Había poca gente, pero Sebastián, Nati, Gabo y los muchachos nos regalaron un buen concierto a los que llegamos. La feria fue la presencia de Roberto, un músico de Santa Marta que toca música de gaita colombiana. Al final del primer set, Roberto se unió a Yotoco, tocó su gaita y cantó, mientras Sebastián tocaba otra gaita  y maraca al mismo tiempo, y el resto acompañaba. En el instante le mandé un audio a Xinita en Costa Rica. Me respondió: "Eso puede bailarse como swing criollo. ¿Qué es?" Le expliqué que era gaita, el origen de la cumbia. Nos gustó. 

En el intermedio pedí una negra irlandesa en la barra, levanté la jarra a la salud de la Divina y la Primavera, bebí el primer sorbo, y busqué Sebastián. Me presentó a Roberto: buena gente, me explicó el origen indígena de la gaita y la adaptación que hicieron para sus ritmos los afrodescendientes en Colombia. Sólo esto ya valió el boleto. Pero en el segundo set además de cumbia hasta bailé un bolero y un chachachá con una gringa animada: aunque no diera bien los pasos, se adaptaba y disfrutaba. Terminé feliz, me despedí rapidito de los chochamus y regresé a casa. El tiempo primaveral estaba tan agradable que caminé hasta casa.  Me acompañaron mi Sol de media noche, dos mapaches en busca de comida y un gato negro con una estrella blanca pintada en el pecho y la cara. Cosas veredes un martes de madrugada en las cercanías del parque.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Un hasta luego a Ladama


Las muchachas de Ladama Project entran al escenario en Union Pool, un bar de varios ambientes, incluyendo billares, un gran vestíbulo y la sala de conciertos, en Williamsburg. Para las chicas es su último concierto de esta gira por la Yunai que ya ha cumplido cuatro meses. Las conocí un poquito tarde pero me alegro de escucharlas una vez más antes de que Mafer regrese a Barquisimeto, luego Daniela a Bogotá, Lara a Recife y Sara se quede solita en Brooklyn. 

Este sábado abren con "Porro Maracatú" y me embeleza escuchar a Daniela rapeando mientras toca el tambor alegre. Luego tocan "Pajarillo" y la bandola de Mafer me lleva a la Venezuela de mi Sol. Y de allí continúa la alegría y la belleza recorriendo toda América. Sara, quien es de San Luis, Misuri, homenajea a Chuck Berry pues ha fallecido. Ella creció en el barrio del rockero negro y su mamá fue maestra de los nietos de Berry, explica. Se luce la misuriana con un clásico de los sesenta y por primera vez me doy cuenta que su potente voz en inglés tiene tonos cálidos afroamericanos, herencia de su barrio. Las chamas se lucen además con nuevas piezas. De todas, la mejor es "Sin amarras," canción de letra feminista que Daniela, la autora, le dedica a todas las mujeres en la audiencia. Cierran con "Cumbia brasilera," la pieza más bailable de todas en vivo, y el corazón se me inunda de alegría como el cuerpo. Pero la audiencia pide "otra, otra, otra" y las garotas complacen con "Boa noite," un coco, ritmo recifense. Después del concierto, conversamos bastante. Daniela está muy feliz, dice. Mafer anda alegre y bailamos un poco con la música del DJ. Luego converso con Lara y me entretengo escuchando su acento pernambucano. Saudades do Recife. 

Al rato, las muchachas tienen que sacar sus instrumentos de la zona de detrás del escenario. Es hora de decir "hasta luego". Las gurias a lo suyo, yo a lo mío. Se van a casa pero regresan en setiembre a Brooklyn a lanzar su disco que ya ha quedado grabado.