lunes, 5 de febrero de 2018

Deseos y felicidad

Mientras bordeaba el Lago Prospect hoy al atardecer, recordé una oración perspicaz escrita por Tolstoy en Ana Karénina

En un punto de la trama, Ana y Vronsky se han jugado ya por su amorío y aunque viven momentos de alegría también sobrellevan momentos de frustración y tristeza. El narrador entonces observa que los personajes han cometido el mismo error que cometen todas las personas en algún momento de su vida: pensar que la felicidad consiste en la satisfacción de todos sus deseos. 

Aunque sentí compasión por Ana y Vronsky, me impactó la perspicacia de Tolstoy. Su oración es sencilla pero certera. En vez de juzgar a los personajes, cuando la leí pensé en mis propias confusiones en varios momentos de mi vida. 

Hoy la recordé al meditar a la orilla del lago después del día de clases. ¿Cuántas veces he pensado que la satisfacción de algún deseo intenso aumentaría mi felicidad? Algunas veces he descubierto, sin embargo, que un deseo satisfecho no me ha traído la felicidad que esperaba. Otras veces, el incumplimiento de un anhelo se ha convertido, con el paso del tiempo, en una bendición.

Aunque a veces podés preverlo, nunca sabés con certeza adónde conducirán tus deseos y anhelos. Algunas filosofías recomiendan no anhelar, ni desear. Yo no voy tan lejos. Anhelar, desear y arriesgar por lo que querés es parte de una vida plena. Pero tenés que mantener presente que la felicidad no consiste en el cumplimiento pleno de tu voluntad. Si un deseo no se te da, tenés que dejarlo ir aunque te duela. Si se te da y descubrís que te has equivocado, reconocelo y perdonate. Si se te cumple y es bueno, agradecé a la Vida.

Soltando anhelos incumplidos a la orilla del Lago Prospect

viernes, 2 de febrero de 2018

En Bed Stuy se baila

"En Bed Stuy se baila": así se llamó la fiesta que organizó anoche mi amigo, el DJ Tres Dos, en el Casablanca Cocktail Lounge del barrio Bedford Stuyvesant. Tenía algo de pereza de ir hasta allá pues para mí significaba ir y regresar en dos trenes en una noche invernal. Pero Madi me llamó para preguntarme si yo iba pues ella tenía ganas de bailar y yo sabía que si la acompañaba además me encontraría con Tres Dos, quien siempre pone buena música caribeña, Carlita su enamorada y mi amiga fotógrafa, Dennis el músico griego y quizá algunos compas más. Además, después del set de Tres Dos tocaría en vivo la banda Kumbakin que siempre le pone sabor de salsa y son a sus bailes. 

Así que pa' Bed Stuy me fui: tren F, tren A, caminadita y ya entraba al Casablanca. Llegué al mismo tiempo que Madi y el conguero de Kumbakin. Tres Dos ya tocaba discos viejitos, sobre todo plena y bomba boricua, mezcladas con sones y salsas cubanas. Carlita bailaba y vino a abrazarme. Nos saludamos y rapidito nos lanzamos todos a pista. En realidad no hay pista, sólo un espacio entre la barra y las mesas junto a las paredes de ladrillo descubierto. Pero allí encontramos campo pa' bailar. 

Poco a poco la fiesta se fue llenando de gente, sobre todo latinoamericana. Me sorprendí y alegré cuando llegó Elisa. Yo pensaba que ella aguardaba su visa en México. Pero ya se la dieron y regresó a trabajar en la fundación y galería de arte en Sunset Park que la contrató como pedagoga y curadora. Nos abrazamos y conversamos un poco. Habíamos planeado unas colaboraciones docentes y creativas que ya podemos emprender. Pero no hablamos mucho sobre esos proyectos. El asunto de anoche era bailar y eso hicimos todos. Se nos unió también Gui, un artista plástico mexicano que baila con estilo mesoamericano. Ni me di cuenta cómo pasó tan rápido el baile. Cuando supe ya era hora de terminar la fiesta. Nos abrazamos y despedimos. Me fui cansado pero feliz. Viví otra noche bien bailada en Brooklyn.

martes, 30 de enero de 2018

El sonido del hielo en el Lago Prospect

Durante mi ausencia la superficie del Lago Prospect se congeló por completo debido al frío intenso. Pero las temperaturas ya han subido y ahora solamente hay algunas partes congeladas. El hielo se ha ido resquebrajando y derritiendo. 

En la orilla suroeste, sin embargo, hay un recoveco aún congelado. En sus bordes flotan sobre el agua pedacitos de hielo que se han quebrado y desprendido del bloque de hielo. El viento invernal causa un pequeño oleaje y esos trocitos de hielo chocan entre sí y contra el bloque sólido. El incesante choque crea un sonido como de cristales rotos cayendo al suelo o de trocitos de vidrio cayendo en cascada dentro de un cilindro de madera. Es un sonido invernal que nunca había escuchado antes. 

Ayer lo escuché mientras daba gracias a la Vida porque mi corazón está sano, entero y cálido. Y aunque a veces me cueste salir del trópico para volver a Brooklyn en invierno, la naturaleza siempre tiene algún regalo precioso para mis sentidos.

Lago Propect visto desde la orilla sureste

jueves, 25 de enero de 2018

Crónica: "Loquito" en el baúl de los recuerdos

Esta crónica urbana, "Loquito" en el baúl de los recuerdos, es más juguetona que otras que he publicado en ViceVersa Magazine.  Todos mis compas de generación ticos  recuerdan el programa de radio al que se refiere el título. A su vez, el programa tocaba esta pieza al principio como su banda sonora. El vídeo me lo envió una excompa del cole, Ana Ruth, cuando leyó mi crónica. Gracias Anita: se me había olvidado la pieza y me reviviste más recuerdos al enviármela.

miércoles, 24 de enero de 2018

Buscá la Cruz del Sur en el cielo nocturno

Si sos del hemisferio norte y alguna vez vas al hemisferio sur, salí de noche a buscar a la Cruz del Sur en el cielo. Si no sabés cómo encontrarla, preguntá a algún lugareño informado. La verás y nunca la olvidarás y la querrás ver muchas veces más. Yo al menos nunca la he olvidado  desde la primera vez que la vi en tierras orientales del Uruguay. Desde entonces he aprendido a buscarla y contemplarla siempre que puedo, como esta madrugada de cielo límpido y estrellado en Costa Rica. Además, como ya he narrado, la Cruz del Sur ha marcado mi rumbo peripatético. Quizá te señale tu rumbo, si lo andás buscando.

Joaquín Torres García (Uruguay): "América invertida" con Sol, Luna y Cruz del Sur

martes, 23 de enero de 2018

Crónica: El momoto cejiceleste

Vimos un destello turquesa destacar contra el follaje glauco en el lindero trasero de La Libélula. Se internó entre las ramas del árbol de tamarindo y no salió. Nos acercamos despacio, sin ruido ni movimientos bruscos, a la cerca. Desde allí vimos posado en una rama del tamarindo al momoto cejiceleste. Supongo que es el mismo amigo y maestro sobre el que escribí a fin de año y que la semana pasada retraté en esta crónica urbana: El momoto cejiceleste. Me alegró verlo de nuevo. Se quedó quieto por largo rato hasta que voló a la copa de un roble y luego en dirección al árbol de toronja de nuestros vecinos. Espero reencontrarlo en otra visita.
 
Eumomota superciliosa (Fuente: The Internet Bird Collection)

jueves, 11 de enero de 2018

Crónica: Luz presente en La Libélula

Comparto mi primera crónica de este año en la revista ViceVersa: Luz presente en La Libélula. Va acompañada de una foto de fines del 2014 en La Libélula, nuestra chacra familiar, en Tárcoles de Garabito, Puntarenas.

La Libélula, diciembre 2014 (Foto: X. Campos)