domingo, 30 de octubre de 2016

Otra bailadita en Barbès, con Cumbiagra

La orquesta se llama Cumbiagra. Supongo que si bailás sus cumbias a menudo, no necesitás Viagra. En todo caso, a la banda la conforman un grupo de latinoamericanos radicados en Brooklyn que arman bailongos alegres en todo lugar al que llevan su música. Los había escuchado tocar al menos una vez con Val, mi amiga brasileña, hace como un años. Bailamos mucho esa vez, así que la llamé para que me acompañara. Pero Val este semestre anda a ritmo neoyorquino, es decir, trabaja mucho, todos los días, y descansa poco. Estaba muerta. Yo me había pasado todo el hermoso sábado de otoño escribiendo un artículo y si no aprovechaba la deliciosa noche tibia, lo iba a lamentar. Así que me puse los "cachos" de bailar, ¡que son los mismos de caminar todo el día!, y fui a Barbès.

Cuando llegué, me alegré al ver que Sebastián, mi nuevo compa "paisa" y el líder de Yotoco, iba a tocar el acordeón con Cumbiagra. Además Néstor Gómez, el líder de Los cumpleaños, tocaría las congas. Saludé a Sebastián y listo: comenzó el concierto y todos a bailar. Esta noche sí había gente bailarina: de México, Colombia, El Salvador, la Yunai, Japón y hasta una búlgara que agarraba los pasos de cada ritmo al vuelo. La orquesta tocó sobre todo cumbias y vallenatos, pero también algún merenguito y unas cumbias tirando mucho, pero mucho, a salsa.  

Mientras bailaba, a veces emparejado y otras en grupo, pensé un par de cosas. "¿Por qué me pasé tantos años sin salir solo a divertirme cuando llegué a Brooklyn? Siempre andaba con la mente y el corazón otros lados. ¡Qué rico es estar presente aquí, en esta pista de baile, con esta gente que busca alegría, y punto!" También: "Si yo fuera el agente de esta banda, la frase publicitaria sería: La Cumbiagra ni se toma, ni se fuma, ni se inyecta. ¡Se baila!".

Animan tanto el baile que un montón de gente se quedó para bailar con el disc jockey después del concierto. Cuando me fui, ya bastante entrada la madrugada, aún quedaba un grupo muy alegre meneándose. 

De camino a casa, repasando las piezas, pensé que pa' mí, la mejor, después de "Indocumentado" escrita por Sebastián, fue "Entre rejas," un vallenato de Lisandro Meza, canta'o por el conguero Néstor Gómez:

     Si has engañado a otros hombres
     De mí no te burlarás...

Lo cantó con tanto sabor mientras le daba a la conga, que superó al original, yo diría, dándole un toque más caribeño y un poco salsero. ¡Riiiiiico!

jueves, 27 de octubre de 2016

Un cafecito con Tami-san

Es inteligente, gentil, cuidadora y fiel. Nipo-peruana, lleva en su forma de ser el respeto y la honorabilidad japoneses y la espontaneidad y alegría peruanas. Nos une una amistad con una larga historia digna de ser narrada. Hemos compartido inviernos pensilvanianos; giras peruanas por barrios limeños, parajes cuzqueños y caminos incas; momentos difíciles en alturas andinas y risas en fiestas latinas; consuelos mutuos por desamores del otro y alegrías mutuas por nuevos amores del otro; despedidas; y reencuentros washingtonianos y neoyorquinos. Ahora somos vecinos y gracias le doy a la Vida por ello. Son los diversos momentos de una amistad, dignos todos de ser narrados. 

Pero a veces es lo pequeño, lo cotidiano, lo que hay que narrar: como el llamarla una tarde lluviosa de jueves y preguntarle si puedo pasar a su casa a dejarle el regalito que Marisol les envió de Lisboa a ella y a Emilio, su esposo. Soy lento encomendero y ya me da vergüenza. Hace días se los tengo que llevar. Me dice que sí, que vaya, y a su casa me dirijo. Ya que estoy allí, me invita a un café y conversamos un ratico mientras su hija y su hijo y una amiguita juegan por la casa. Me arrancan sonrisas con sus ocurrencias, como ofrecer hacerme un cartel a mano con mi nombre a colores por veinte centavos, para ganar dinero. Les digo que sí y se los compro por un dólar. Mientras tanto, converso con Tami-san sobre esto y aquello, sobre tal conjunto que está bueno pa' bailar o sobre tal lugar donde llevar clases de salsa o flamenco. Así nos pasamos casi una hora y luego me despido, para ir a hacer mis vueltas y que ella pueda continuar con sus quehaceres. Pero hemos disfrutado un breve momento más en una amistad que la Vida nos ha regalado sin que lo pudiéramos haber planeando: por pura Gracia.

martes, 25 de octubre de 2016

Un momento de bienestar otoñal con Thoreau

A media tarde la tibia luz de sol otoñal entra por la ventana de mi cuarto. Me siento al lado de ésta y empiezo a leer el ensayo "Resistance to Civil Government" o "Desobediencia Civil" de Henry David Thoreau. Es uno de mis ensayos de cabecera pues me hace confrontarme con la pregunta de cómo vivir una vida conscientemente comprometida con la justicia preservando también la libertad para disfrutar de mis intereses y placeres. Mañana lo comentaré con mis alumnos de Filosofía Americana. Pero esta tarde lo leo en silencio, mientras el sol acaricia la piel de mis brazos, cuello y rostro. Apenas se escucha la voz del viento interpretada por las hojas amarillentas del plátano de sombra frente a mi casa y la voz de Thoreau en mi mente, que es mi propia voz interpretando la suya. Mientras leo, la sombra de las hojas del plátano se pasean por la página. Pero no me molestan. Por el contrario, le dan un toque lúdico y estético a esta experiencia de lectura, a este momento de sereno bienestar.

domingo, 23 de octubre de 2016

Fiesta bailable en 267 Brooklyn

"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay Dios!" Salí el viernes al atardecer rumbo a la piscina pensando en nadar, regresar a casa tranquilo, leer un rato y dormirme tempranito. Cuando entraba a la piscina, me llegó un mensaje de Clare: "¿Querés cenar o tomar algo?" Niall anda de gira en Chicago, Cal fue a una residencia de escritores en Ithaca y ella se quedó por acá. Le pedí tiempo para nadar mientras ella buscaba dónde cenar por el barrio. Nadé un kilómetro rapidito y con ganas, para sentir que entré al agua, me duché sin entrar al baño de vapor, me vestí y salí rapidito también y la llamé. Nos encontramos en el restaurante vietnamita del barrio, Hà Nôi. Mientras nos poníamos al día, compartimos pho de mariscos y curry de camarones. Estaban deliciosos. 

En eso me llegó un texto de un nuevo compa colombiano, un paisa de Medellín. Me invitaba a una fiesta underground. Tocaban Yotoco y Los cumpleaños. "La dirección es 267 W______ Street." Le pregunté a Clare: - ¿Vamos a bailar? Las orquestas son buenísimas -. En realidad yo sólo había escuchado a Yotoco, pero había escuchado rumores de que Los cumpleaños era excelente. Clare me respondió que estaba cansada pero caminaría un trecho del camino conmigo. 

Pero conversando y conversando llegamos a 267 W______. La puerta metálica, pintada de negro, decía "Garage" en letras pintadas en blanco. Pero había un trocito de cinta adhesiva al lado de un timbre que decía: "Yotoco y Los cumpleaños >>>>." Tocamos el timbre. Esperamos un rato. Nada. Tocamos de nuevo. Después de un par de minutos, 10 metros a nuestra derecha, un gringo hipster abrió una puerta y pregunta si veníamos a la fiesta. ¡Sí! Entramos al patio interior de un edificio de ladrillos con pinta de bodega industrial convertida en edificio de apartamentos. Y por una puertica entramos a un apartamento y pasamos por la sala y la cocina y bajamos dos escalones a una antigua cochera. Y en ésta nos encontramos con un espacio completamente acondicionado para eventos musicales, con tremendo equipo de sonido y recubrimiento en las puertas metálicas que dan a la calle para aislar el sonido. El piso era de cemento pulido y las paredes de ladrillo expuesto. Las vigas de madera del techo estaban expuestas también y de la central colgaban una bola de discoteca y un proyector de videos. 

Yotoco ya estaba en acción y ya había gente bailando. Clare y yo nos sentamos una pieza pero rapidito me levanté y le dije que bailáramos. Yo creo que a ella le estaban picando los pies por bailar y por eso me acompañó, a ver de qué se trataba. La cuestión es que bailamos todas las cumbias, los merengues y las fusiones de ritmos que caracterizan a Yotoco. La gente estaba divirtiéndose también. Había un boricua bailando con una gringa como si fuera un concurso de payasada sensual y varias hipsters gringas improvisando pasos y movimientos y varias parejas de boricuas, dominicanos y paisas que bailaban muy bien. Clare tiene buen ritmo y rapidito agarraba los pasos. En un cumbia hasta le enseñé el brinquito del swing criollo tico y lo agarró al vuelo. 

Cuando Yotoco terminó, le presenté a la cantante y al cantante y seguimos bailando con la música cubana y puertorriqueña seleccionada por el disk jockey. La gente iba y venía y el 267 se iba llenando de gente para el set de Los cumpleaños. Clare ya parecía latina bailando pero era hora de irse a casa. Estaba cansada. Le pregunté si quería que la acompañara pero dijo que no. Ella conoce bien el barrio. La acompañé a la salida, le dije que me mandara un texto cuando llegara a casa y regresé a la fiesta.

En eso empezaron a tocar Los cumpleaños y eran realmente buenísimos. Tocaban sobre todo salsa y ritmos cubanos. La gente se alegró con la percusión, las congas, el trombón y los teclados y el timbre de voz del conguero que era cálido y su acento bien caribeño. Por ahí, en media pista, vi a mi compa paisa y a sus compas, y de por si todo el mundo bailaba junto. A medio concierto, inflaron "bombas" (globos) multicolores con luces intermitentes adentro. Brillaban en la semioscuridad y los bailarines nos divertimos jugando a no dejarlos caer al suelo mientras nos meneábamos.

La hora y media se nos pasó volando. Cuando terminó el baile, todo el mundo sonreía, conversaba animado y se reía. Conversé con una compa de mi compa, una chilena que toca piano en grupos de salsa y bolero. Resultó que estudia composición en el conservatorio de mi college.

Me despedí de ella y de mis compas y regresé a casa caminando despacio. Recorrer a pie de madrugada las calles de la ciudad me serena y me alegra a la vez, sobre todo si la noche me ha sorprendido. "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay Dios!"

miércoles, 19 de octubre de 2016

Breve ejercicio para apreciar la lírica de Bob Dylan

Propongo un ejercicio. Quizá le interese a los estudiantes de inglés, los románticos de la poesía, los soñadores empedernidos, los desamparados existenciales, los heridos por el desamor, los solitarios que buscan una voz compañera y los eternos esperanzados contra toda esperanza. 

Leamos y luego escuchemos juntos una sola estrofa de la canción Mr.Tambourine Man (Señor Panderetero) de Bob Dylan. Esta es la segunda estrofa: 

    Though I know that evening's empire has returned into sand
    Vanished from my hand
    Left me blindly here to stand but still not sleeping
    My weariness amazes me, I'm branded on my feet
    I have no one to meet

    And the ancient empty street's too dead for dreaming 

Si tenés tendencias formalistas, empezemos por apreciar la métrica de los versos y sentir cómo nos lleva al ritmo, y por escuchar los patrones de rima, consonancia y disonancia y cómo nos llevan a la sonoridad. ¿Y te das cuenta de la simetría de la composición? 

Y ahora, a lo importante: el contenido vivencial, el meollo existencial de la estrofa. ¿Ves la imagen? ¿Escuchás la voz poética? ¿Te llega? ¿Ves al hombre que ha amanecido en la calle pero no tiene sueño? Evening's empire...left me blindly here to stand but still not sleeping. ¿Y te preguntás quién es y dónde está? ¿Es joven o viejo? ¿Está en un pueblo, una gran ciudad, un caserío desolado? ¿Por qué está solo?

¿Y alguna vez has sentido tanta desazón, tanto cansancio de la vida, tanto dolor, tanta soledad, que la única opción es verte desde afuera y asombrarte de tu situación, porque sentirte desde dentro duele demasiado? My weariness amazes me.

¿Entendés por qué no quiere regresar a casa, ni va para ningún otro lugar porque nadie lo espera? ¿Sentís la parálisis que él siente? I'm branded on my feet. I have no one to meet. ¿Alguna vez has sentido que hace más frío en tu cama solitaria que en la calle, aunque sea invierno?   

¿Y has buscado a alguien, una compañía, aunque sea un panderetero, y lo único que encontrás es un tipo solitario en una calle tan desierta que parece muerta, demasiado lúgubre para soñar siquiera, y te das cuenta que sos vos mismo? The ancient empty street's too dead for dreaming.

¿Y ahora querés seguir escuchando? ¿Querés saber que más nos canta este poeta?

 

martes, 18 de octubre de 2016

¿Del Jardín Botánico de Brooklyn a Birmania?

Nos encontramos el sábado por la tarde frente a la Biblioteca Pública de Brooklyn. Ella ha estado estudiando acá para los exámencs de admisión a la escuela de medicina. Ya no quiere estudiar en la biblioteca de Brooklyn College porque dice que se siente atrapada ahí, como si a pesar de haberse graduado no hubiera avanzado nada. Tiene razón. Es mejor que estudie en la gran biblioteca de nuestro borough (distrito) y así vea gente distinta y sienta nuevas vibras y respire nuevos aires. Cuando me ve en la esplanada frente al edificio, me cuenta emocionada que la biblioteca ha organizado un intercambio de libros comunitario. La gente trae sus libros, los dona y la biblioteca los revende por $1. Está contenta porque compró trece libros por trece dólares. Entre las joyas,trae A Passage to India de E.M. Forster y Out of Africa de Isak Dinesen (Karen Blixen). 

La veo tan contenta que pienso de nuevo que esta muchacha va a ser escritora. Su corazón está en ello más que en la medicina. Pero ella misma no se ha dado cuenta y quizá sus padres, como tantos padres del sur de Asia, piensen que ser médica sería mucho más honroso para ellos. Pero es cuestión de tiempo. De hecho, mientras caminamos de la biblioteca al Jardín Botánico me cuenta que ha enviado otro cuento a una revista literaria. Está esperanzada pero no quiere ilusionarse para no llevarse una decepción. Así pasa: escribís algo, lo pulís, lo llevás hasta donde podés, lo enviás a una revista y en la inmensa mayoría de los casos no te lo publican. Decepciona. Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, te llega un sí y te alegrás. A mi amiga bengalí la esperan muchos "¡sí!" 

Ya en el jardín todo lo observa y lo comenta emocionada. Nunca había venido. Entonces le sirvo de guía. Este es mi lugar favorito en Nueva York, especialmente el jardín japonés. Allá la llevo para empezar. El portal torii en la laguna anuncia que estamos en cercanías de un altar sintoísta, le explico. Y entre vuelta y vuelta, llegamos al altar dedicado a un espíritu de la cosecha. Siempre lo visito y en silencio, con manos juntas y cabeza inclinada a lo japonés, le doy gracias a la Vida por todo lo que me ha dado, porque me ha deja'o, me ha deja'o, me ha deaj'o cosa' muy buena', cosas muy bonitas. Me ha deja'o, por ejemplo, esta caminata con M en esta hermosísima tarde otoñal de cielos límpidos, aire refrescante y sol cariñoso.

Del jardín japonés vamos al jardín de Shakespeare y se emociona leyendo sobre las varias hierbas y flores plantadas allí y mencionadas en obras de teatro y sonetos del gran Bard. "¿No te das cuenta? Olvidate de la medicina". Pero le toca descubrirse a ella misma, poco a poco. 

En el estanque de lirios me pregunta si en Costa Rica hay flores de todos los colores. Dice que en Bangladés casi siempre las flores son rojas, amarillas o blancas y le extrañó ver tantos colores lila, morados y magenta cuando llegó a América. ¿Será? "M, ahí tenés un ensayo, una crónica o un cuento".

Seguimos dando vueltas y la verdad es que le prestamos más atención a la conversación que al jardín. Me cuenta de sus sueños de viajar y le pregunto:

  - ¿Hey, vas a ir a la boda de Nwe? Yo quiero ir pero no sé si puedo en febrero -. Nwe es nuestra amiga birmana. Se casará en Rangún en febrero. M es, de hecho, su mejor amiga. 

  - ¡No sé! Yo quiero ir pero no sé si puedo. Es que el exámen de admisión es a fines de enero y no sé si podría planear bien el viaje. Yo no sé cómo. Mi mamá dice que si fuera con vos sería más fácil, Iría acompañada y más segura y con alguien que ha viajado más.

La sugerencia queda ahí rebotando, como bola picando en el área, unos segundos. Pero no lo pienso mucho. Yo no voy a cambiar. Aunque la prudencia me diga, "Quedate tranquilo en Nueva York dando clases, ¿qué vas a hacer dándole media vuelta al mundo para ir a un matrimonio a medio semestre?", se me iluminan los ojos, se me vienen destellos de aventura a la mente, me imagino vestido de birmano en una boda en Rangún, sueño con toda la gente linda que debe haber en aquella lejana tierra, me imagino también a M feliz en la boda de Nwe y a Nwe feliz con nosotros, y digo:

- Diay, si querés voy a investigar las posibilidades, ver opciones. Capaz que lo logramos y vamos juntos. Vos seguí estudiando que yo lo voy planeando y te voy contando.

¿Birmania en febrero? ¿Festejar a Nwe con M? Lo pienso y se me alegra el corazón. Y me sueño entre pagodas birmanas, aunque ande por una pradera de flora nativa del este norteamericano plantada en el jardín botánico de Brooklyn.

Una bailadita con Yotoco en Barbès

A las 9:25 pm estaba lavando los platos y trastos de cocina después de cenar y pensaba: "Es lunes. ¿Voy o no voy?" Restregaba con la esponja la grasa del sartén. "Ah, sia tonto mae, ni lo piense, vaya que después nadie le quita lo baila'o". ¡Voy! "La verdad es que cuando decidí regresar a Brooklyn me dije que iba a bailar mucho y escogí vivir en este barrio para estar cerca de Prospect Park y de la música en vivo en Barbès. Y ahora me voy a poner en pendejadas y decir, 'no bailo, aunque me guste la música de Yotoco, porque es lunes'. No señor, no jodás. A bailar".  Solito me convencí.

Y me fui a bailar y me la pasé purísima vida. Me moví a ritmo de cumbia, salsa, merengue y bolero. Confirmé que las clases de Merecumbé en Costa Rica valieron la pena porque fui el rey de la pista. Bueno, está bien, solo había gringos y gringas en la pista, no sé qué pasó con los latinos, y entonces estaba "comiendo jamón", pero no importa. Y sí había una pareja de haitianos y conversé con ellos y congeniamos. Se movían muy bien ellos, aunque no fueran sus ritmos. 

Y la banda toco una pieza, "Indocumentado". Me llegó la letra y después agarré coraje, me sobrepuse a mi timidez, y fui a conversar con Natalia y Sebastián, los líderes de Yotoco. Les dije que me gustaría citar algunos versos de la letra en Sauntering in America, que si podía escribirles para explicarles y pedirles permiso por los derechos de autor. Y les gustó la idea, conversamos más y ya me hice un par de amigos colombianos. Osea, "trabajé" y me la pasé bien y conocí gente.

Y este lunes de bailongo lo pagaré mañana (¡hoy!) martes, pero no me importa. ¡Qué linda es esta Vida!