"Hoy es el Día de la Mujer Mexicana" me contó esta noche la Princesa Chipotle. Le deseé felicidades. Y así se las deseo a todas, a las que conozco y a las que espero conocer: ¡Feliz Día de la Mujer Mexicana! Y mesoamericana, caribeña, latinoamericana, ibérica, europea, asiática, africana. ¡Felicidades!
jueves, 15 de febrero de 2018
domingo, 11 de febrero de 2018
Entre amigos después del baile
Quise bailar al ritmo de Yotoco el sábado de carnaval. Fue una celebración colombiana y boricua, en vez de brasileña, pero igual de alegre para mí. Además de que tocaban mis amigxs - Sebastián, Nato, Gabo, Geo y Evan - sabía que podría bailar con Elisa, Chris, Madi, Karen y el resto de nuestra gente.
Así fue. Aunque Barbés se llenó a reventar, encontramos pequeños espacios frente a la banda para bailar cumbia, plena, bomba y fusiones con chachachá, funk y otros ritmos. Músicos y bailarines gozamos juntos.
Después del baile nos sentamos a tertuliar en los sofás rojos junto al ventanal al frente del bar. Conversamos de todo un poco. En un momento, Sebastián dijo sobre nuestro grupo de amigxs:
--Creo que todos estaremos en Nueva York juntos por mucho tiempo, así que prepárense para que seamos como una familia.
Eso me llenó el corazón.
Ya tengo una familia irlandesa en Nuyork: Clare, Niall, Jen y sus familias McCarthy, Connolly y Smith. Ahora siento que vamos forjando una familia latinoamericana con gente de Colombia, Puerto Rico, México, Venezuela y otros lugares.
Soy rico en familias, cuidados y amores.
Así fue. Aunque Barbés se llenó a reventar, encontramos pequeños espacios frente a la banda para bailar cumbia, plena, bomba y fusiones con chachachá, funk y otros ritmos. Músicos y bailarines gozamos juntos.
Después del baile nos sentamos a tertuliar en los sofás rojos junto al ventanal al frente del bar. Conversamos de todo un poco. En un momento, Sebastián dijo sobre nuestro grupo de amigxs:
--Creo que todos estaremos en Nueva York juntos por mucho tiempo, así que prepárense para que seamos como una familia.
Eso me llenó el corazón.
Ya tengo una familia irlandesa en Nuyork: Clare, Niall, Jen y sus familias McCarthy, Connolly y Smith. Ahora siento que vamos forjando una familia latinoamericana con gente de Colombia, Puerto Rico, México, Venezuela y otros lugares.
Soy rico en familias, cuidados y amores.
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| Yotoco en vivo (Foto: yotocomusic.com) |
sábado, 10 de febrero de 2018
Sábado de carnaval: ¡a bailar!
Es sábado de carnaval. Desde Río de Janeiro y Recife mis amigxs me envían sus fotos en las fiestas callejeras de sus ciudades. En Río de Janeiro, cantan marchinas y bailan en los blocos. En Recife bailan frevo. Yo estoy en mi cuevita. A pesar de la tarde gris, he estado escuchando a Martinho da Vila, Nazaré Pereira, Mestrinho do Acordeón (me lo acaba de presentar la garota vagalume) Clara Nunes, Ilana Volcov y Jacob do Bandolim, para pasear un poco por la geografía e historia de Brasil.
He recordado también las veces que he podido festejar el carnaval en Río de Janeiro con amigas y en Porto Velho enamorado de una garota amazônica. Después de aquel carnaval no nos volvimos a encontrar. Ni he podido regresar a Brasil durante el carnaval. Pero pasa el dolor y queda el amor disfrutado y el baile y la alegría de los momentos compartidos y bien vividos.
Llegan además nuevos carnavales para festejarlos donde sea y con la gente que quiera. Y aquí estoy de pie y me preparo para bailar esta noche, cuerpo a cuerpo con todos los cuerpos, y disfrutar. Que el cielo nublado y la lluvia de un sábado brooklyniano un tanto apagado no me impidan la celebración de carnaval. ¡A bailar!
He recordado también las veces que he podido festejar el carnaval en Río de Janeiro con amigas y en Porto Velho enamorado de una garota amazônica. Después de aquel carnaval no nos volvimos a encontrar. Ni he podido regresar a Brasil durante el carnaval. Pero pasa el dolor y queda el amor disfrutado y el baile y la alegría de los momentos compartidos y bien vividos.
Llegan además nuevos carnavales para festejarlos donde sea y con la gente que quiera. Y aquí estoy de pie y me preparo para bailar esta noche, cuerpo a cuerpo con todos los cuerpos, y disfrutar. Que el cielo nublado y la lluvia de un sábado brooklyniano un tanto apagado no me impidan la celebración de carnaval. ¡A bailar!
Crónica: Mi Jardinero Fiel
Comparto otra crónica familiar, Mi Jardinero Fiel, sobre el amor y los cuidados florecientes. Es la última escena antes de haber salido de San José hace un par de semanas. Acompaño esta entrega de una foto que me mandó mi Jardinero desde San José después de que llegué a Brooklyn. Son grupos de ángeles reunidos en la veranera.
A veces, como esta noche cinéfila, me hacen pensar en mi película favorita, Der Himmel über Berlin de Wim Wenders: El cielo sobre Berlín o Las alas del deseo.
A veces, como esta noche cinéfila, me hacen pensar en mi película favorita, Der Himmel über Berlin de Wim Wenders: El cielo sobre Berlín o Las alas del deseo.
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| Foto: R. Campos |
jueves, 8 de febrero de 2018
Sesión laboriosa pero satisfactoria
A pesar de la pereza por el frío, sali de mi cuevita, fui hasta el YMCA y a las 9:43 pm me lancé a la piscina. La nadada de está noche fue laboriosa, incómoda, incluso un poco tortuosa. Me costó encontrar un buen ritmo. Intenté nadar pecho, libre, con manoplas, con boya, con manoplas y boya. Todo me costó. Solo en los últimos 250 metros empecé a sentirme bien pero ya tenía pocos arrestos de energía. Y sin embargo a las 10:32 pm salí de la piscina satisfecho. Al menos me eché al agua y nadé. Di lo que tenía aunque fuera una sesión pobre. Acepté que esta noche hice lo que pude. En el baño de vapor me relajé. Me duché con calma, me vestí en silencio y regresé a pie a mi cuevita. Está calientita y yo estoy relajado y sonriente. Esta noche dormiré contento, con sueño profundo.
miércoles, 7 de febrero de 2018
Brumas sobre el Lago Prospect
Un manto espeso de bruma escondía en el misterio la superficie del Lago Prospect. Cuando llegué a orillas de éste, un poco más temprano de lo acostumbrado, había aún suficiente claridad para observar todo el entorno. Alrededor del lago, los árboles sin hojas y los pastizales amarillentos le daban un toque sombrío al ambiente. Llovía. Las gotas se lamentaban al caer sobre la capa fina de hielo que cubría la superficie próxima del lago.
Hubiese esperado que esto le restara vida y gozo al momento y lugar en que me encontraba presente. Y sin embargo la bruma le daba un aspecto de vitalidad a la escena. Me parecía el aliento vital del lago al exhalar, al soplar, al liberar su espíritu en forma de vaho blanco. Del misterio nacía la Vida.
Arreció la lluvia, se dispersó la bruma bajo el aguacero fuerte y tuve que venirme a casa. Llegué empapado. A pesar de los pies mojados y el frío en la piel, sentía un delicioso calor vital en el corazón y un renovado agradecimiento pues el lago me había regalado otra experiencia inusitada.
Hubiese esperado que esto le restara vida y gozo al momento y lugar en que me encontraba presente. Y sin embargo la bruma le daba un aspecto de vitalidad a la escena. Me parecía el aliento vital del lago al exhalar, al soplar, al liberar su espíritu en forma de vaho blanco. Del misterio nacía la Vida.
Arreció la lluvia, se dispersó la bruma bajo el aguacero fuerte y tuve que venirme a casa. Llegué empapado. A pesar de los pies mojados y el frío en la piel, sentía un delicioso calor vital en el corazón y un renovado agradecimiento pues el lago me había regalado otra experiencia inusitada.
martes, 6 de febrero de 2018
Crónica: Luz lectora
Comparto mi crónica de la semana pasada en Viceversa Magazine, "Luz lectora", sobre mi abuela luminosa. Es un perfil personal, resultado de conversaciones recientes con ella en su casa en San José.
Me satisface compartir la crónica, además, porque la fotografía que la ilustra es de mi amiga Emília, fotógrafa brasileña (Instagram: @emilia.silberstein). Hace mucho que sigo y admiro su obra en fotografía y cinematografía. Cuando nos vimos en noviembre pasado en Río de Janeiro, le propuse que colaboráramos combinando una fotografía suya con una crónica mía. Aceptó. Intercambiamos varias ideas, primero cenando comida árabe en la Praça Nelson Mandela en el barrio de Botafogo y luego tomando café en el patio del Instituto Moreira Salles en el barrio de Gávea. Yo había visto ya dos fotos suyas de mujeres lectoras y se me ocurrió la idea de un perfil sobre mi abuela Luz, lectora ávida e inteligente. Este es el resultado.
Me satisface compartir la crónica, además, porque la fotografía que la ilustra es de mi amiga Emília, fotógrafa brasileña (Instagram: @emilia.silberstein). Hace mucho que sigo y admiro su obra en fotografía y cinematografía. Cuando nos vimos en noviembre pasado en Río de Janeiro, le propuse que colaboráramos combinando una fotografía suya con una crónica mía. Aceptó. Intercambiamos varias ideas, primero cenando comida árabe en la Praça Nelson Mandela en el barrio de Botafogo y luego tomando café en el patio del Instituto Moreira Salles en el barrio de Gávea. Yo había visto ya dos fotos suyas de mujeres lectoras y se me ocurrió la idea de un perfil sobre mi abuela Luz, lectora ávida e inteligente. Este es el resultado.
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| Gestación de la idea en el Instituto Moreira Salles, Río de Janeiro |
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