jueves, 8 de febrero de 2018
Sesión laboriosa pero satisfactoria
A pesar de la pereza por el frío, sali de mi cuevita, fui hasta el YMCA y a las 9:43 pm me lancé a la piscina. La nadada de está noche fue laboriosa, incómoda, incluso un poco tortuosa. Me costó encontrar un buen ritmo. Intenté nadar pecho, libre, con manoplas, con boya, con manoplas y boya. Todo me costó. Solo en los últimos 250 metros empecé a sentirme bien pero ya tenía pocos arrestos de energía. Y sin embargo a las 10:32 pm salí de la piscina satisfecho. Al menos me eché al agua y nadé. Di lo que tenía aunque fuera una sesión pobre. Acepté que esta noche hice lo que pude. En el baño de vapor me relajé. Me duché con calma, me vestí en silencio y regresé a pie a mi cuevita. Está calientita y yo estoy relajado y sonriente. Esta noche dormiré contento, con sueño profundo.
miércoles, 7 de febrero de 2018
Brumas sobre el Lago Prospect
Un manto espeso de bruma escondía en el misterio la superficie del Lago Prospect. Cuando llegué a orillas de éste, un poco más temprano de lo acostumbrado, había aún suficiente claridad para observar todo el entorno. Alrededor del lago, los árboles sin hojas y los pastizales amarillentos le daban un toque sombrío al ambiente. Llovía. Las gotas se lamentaban al caer sobre la capa fina de hielo que cubría la superficie próxima del lago.
Hubiese esperado que esto le restara vida y gozo al momento y lugar en que me encontraba presente. Y sin embargo la bruma le daba un aspecto de vitalidad a la escena. Me parecía el aliento vital del lago al exhalar, al soplar, al liberar su espíritu en forma de vaho blanco. Del misterio nacía la Vida.
Arreció la lluvia, se dispersó la bruma bajo el aguacero fuerte y tuve que venirme a casa. Llegué empapado. A pesar de los pies mojados y el frío en la piel, sentía un delicioso calor vital en el corazón y un renovado agradecimiento pues el lago me había regalado otra experiencia inusitada.
Hubiese esperado que esto le restara vida y gozo al momento y lugar en que me encontraba presente. Y sin embargo la bruma le daba un aspecto de vitalidad a la escena. Me parecía el aliento vital del lago al exhalar, al soplar, al liberar su espíritu en forma de vaho blanco. Del misterio nacía la Vida.
Arreció la lluvia, se dispersó la bruma bajo el aguacero fuerte y tuve que venirme a casa. Llegué empapado. A pesar de los pies mojados y el frío en la piel, sentía un delicioso calor vital en el corazón y un renovado agradecimiento pues el lago me había regalado otra experiencia inusitada.
martes, 6 de febrero de 2018
Crónica: Luz lectora
Comparto mi crónica de la semana pasada en Viceversa Magazine, "Luz lectora", sobre mi abuela luminosa. Es un perfil personal, resultado de conversaciones recientes con ella en su casa en San José.
Me satisface compartir la crónica, además, porque la fotografía que la ilustra es de mi amiga Emília, fotógrafa brasileña (Instagram: @emilia.silberstein). Hace mucho que sigo y admiro su obra en fotografía y cinematografía. Cuando nos vimos en noviembre pasado en Río de Janeiro, le propuse que colaboráramos combinando una fotografía suya con una crónica mía. Aceptó. Intercambiamos varias ideas, primero cenando comida árabe en la Praça Nelson Mandela en el barrio de Botafogo y luego tomando café en el patio del Instituto Moreira Salles en el barrio de Gávea. Yo había visto ya dos fotos suyas de mujeres lectoras y se me ocurrió la idea de un perfil sobre mi abuela Luz, lectora ávida e inteligente. Este es el resultado.
Me satisface compartir la crónica, además, porque la fotografía que la ilustra es de mi amiga Emília, fotógrafa brasileña (Instagram: @emilia.silberstein). Hace mucho que sigo y admiro su obra en fotografía y cinematografía. Cuando nos vimos en noviembre pasado en Río de Janeiro, le propuse que colaboráramos combinando una fotografía suya con una crónica mía. Aceptó. Intercambiamos varias ideas, primero cenando comida árabe en la Praça Nelson Mandela en el barrio de Botafogo y luego tomando café en el patio del Instituto Moreira Salles en el barrio de Gávea. Yo había visto ya dos fotos suyas de mujeres lectoras y se me ocurrió la idea de un perfil sobre mi abuela Luz, lectora ávida e inteligente. Este es el resultado.
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| Gestación de la idea en el Instituto Moreira Salles, Río de Janeiro |
lunes, 5 de febrero de 2018
Deseos y felicidad
Mientras bordeaba el Lago Prospect hoy al atardecer, recordé una oración perspicaz escrita por Tolstoy en Ana Karénina.
En un punto de la trama, Ana y Vronsky se han jugado ya por su amorío y aunque viven momentos de alegría también sobrellevan momentos de frustración y tristeza. El narrador entonces observa que los personajes han cometido el mismo error que cometen todas las personas en algún momento de su vida: pensar que la felicidad consiste en la satisfacción de todos sus deseos.
Aunque sentí compasión por Ana y Vronsky, me impactó la perspicacia de Tolstoy. Su oración es sencilla pero certera. En vez de juzgar a los personajes, cuando la leí pensé en mis propias confusiones en varios momentos de mi vida.
Hoy la recordé al meditar a la orilla del lago después del día de clases. ¿Cuántas veces he pensado que la satisfacción de algún deseo intenso aumentaría mi felicidad? Algunas veces he descubierto, sin embargo, que un deseo satisfecho no me ha traído la felicidad que esperaba. Otras veces, el incumplimiento de un anhelo se ha convertido, con el paso del tiempo, en una bendición.
Aunque a veces podés preverlo, nunca sabés con certeza adónde conducirán tus deseos y anhelos. Algunas filosofías recomiendan no anhelar, ni desear. Yo no voy tan lejos. Anhelar, desear y arriesgar por lo que querés es parte de una vida plena. Pero tenés que mantener presente que la felicidad no consiste en el cumplimiento pleno de tu voluntad. Si un deseo no se te da, tenés que dejarlo ir aunque te duela. Si se te da y descubrís que te has equivocado, reconocelo y perdonate. Si se te cumple y es bueno, agradecé a la Vida.
En un punto de la trama, Ana y Vronsky se han jugado ya por su amorío y aunque viven momentos de alegría también sobrellevan momentos de frustración y tristeza. El narrador entonces observa que los personajes han cometido el mismo error que cometen todas las personas en algún momento de su vida: pensar que la felicidad consiste en la satisfacción de todos sus deseos.
Aunque sentí compasión por Ana y Vronsky, me impactó la perspicacia de Tolstoy. Su oración es sencilla pero certera. En vez de juzgar a los personajes, cuando la leí pensé en mis propias confusiones en varios momentos de mi vida.
Hoy la recordé al meditar a la orilla del lago después del día de clases. ¿Cuántas veces he pensado que la satisfacción de algún deseo intenso aumentaría mi felicidad? Algunas veces he descubierto, sin embargo, que un deseo satisfecho no me ha traído la felicidad que esperaba. Otras veces, el incumplimiento de un anhelo se ha convertido, con el paso del tiempo, en una bendición.
Aunque a veces podés preverlo, nunca sabés con certeza adónde conducirán tus deseos y anhelos. Algunas filosofías recomiendan no anhelar, ni desear. Yo no voy tan lejos. Anhelar, desear y arriesgar por lo que querés es parte de una vida plena. Pero tenés que mantener presente que la felicidad no consiste en el cumplimiento pleno de tu voluntad. Si un deseo no se te da, tenés que dejarlo ir aunque te duela. Si se te da y descubrís que te has equivocado, reconocelo y perdonate. Si se te cumple y es bueno, agradecé a la Vida.
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| Soltando anhelos incumplidos a la orilla del Lago Prospect |
viernes, 2 de febrero de 2018
En Bed Stuy se baila
"En Bed Stuy se baila": así se llamó la fiesta que organizó anoche mi amigo, el DJ Tres Dos, en el Casablanca Cocktail Lounge del barrio Bedford Stuyvesant. Tenía algo de pereza de ir hasta allá pues para mí significaba ir y regresar en dos trenes en una noche invernal. Pero Madi me llamó para preguntarme si yo iba pues ella tenía ganas de bailar y yo sabía que si la acompañaba además me encontraría con Tres Dos, quien siempre pone buena música caribeña, Carlita su enamorada y mi amiga fotógrafa, Dennis el músico griego y quizá algunos compas más. Además, después del set de Tres Dos tocaría en vivo la banda Kumbakin que siempre le pone sabor de salsa y son a sus bailes.
Así que pa' Bed Stuy me fui: tren F, tren A, caminadita y ya entraba al Casablanca. Llegué al mismo tiempo que Madi y el conguero de Kumbakin. Tres Dos ya tocaba discos viejitos, sobre todo plena y bomba boricua, mezcladas con sones y salsas cubanas. Carlita bailaba y vino a abrazarme. Nos saludamos y rapidito nos lanzamos todos a pista. En realidad no hay pista, sólo un espacio entre la barra y las mesas junto a las paredes de ladrillo descubierto. Pero allí encontramos campo pa' bailar.
Poco a poco la fiesta se fue llenando de gente, sobre todo latinoamericana. Me sorprendí y alegré cuando llegó Elisa. Yo pensaba que ella aguardaba su visa en México. Pero ya se la dieron y regresó a trabajar en la fundación y galería de arte en Sunset Park que la contrató como pedagoga y curadora. Nos abrazamos y conversamos un poco. Habíamos planeado unas colaboraciones docentes y creativas que ya podemos emprender. Pero no hablamos mucho sobre esos proyectos. El asunto de anoche era bailar y eso hicimos todos. Se nos unió también Gui, un artista plástico mexicano que baila con estilo mesoamericano. Ni me di cuenta cómo pasó tan rápido el baile. Cuando supe ya era hora de terminar la fiesta. Nos abrazamos y despedimos. Me fui cansado pero feliz. Viví otra noche bien bailada en Brooklyn.
Así que pa' Bed Stuy me fui: tren F, tren A, caminadita y ya entraba al Casablanca. Llegué al mismo tiempo que Madi y el conguero de Kumbakin. Tres Dos ya tocaba discos viejitos, sobre todo plena y bomba boricua, mezcladas con sones y salsas cubanas. Carlita bailaba y vino a abrazarme. Nos saludamos y rapidito nos lanzamos todos a pista. En realidad no hay pista, sólo un espacio entre la barra y las mesas junto a las paredes de ladrillo descubierto. Pero allí encontramos campo pa' bailar.
Poco a poco la fiesta se fue llenando de gente, sobre todo latinoamericana. Me sorprendí y alegré cuando llegó Elisa. Yo pensaba que ella aguardaba su visa en México. Pero ya se la dieron y regresó a trabajar en la fundación y galería de arte en Sunset Park que la contrató como pedagoga y curadora. Nos abrazamos y conversamos un poco. Habíamos planeado unas colaboraciones docentes y creativas que ya podemos emprender. Pero no hablamos mucho sobre esos proyectos. El asunto de anoche era bailar y eso hicimos todos. Se nos unió también Gui, un artista plástico mexicano que baila con estilo mesoamericano. Ni me di cuenta cómo pasó tan rápido el baile. Cuando supe ya era hora de terminar la fiesta. Nos abrazamos y despedimos. Me fui cansado pero feliz. Viví otra noche bien bailada en Brooklyn.
martes, 30 de enero de 2018
El sonido del hielo en el Lago Prospect
Durante mi ausencia la superficie del Lago Prospect se congeló por completo debido al frío intenso. Pero las temperaturas ya han subido y ahora solamente hay algunas partes congeladas. El hielo se ha ido resquebrajando y derritiendo.
En la orilla suroeste, sin embargo, hay un recoveco aún congelado. En sus bordes flotan sobre el agua pedacitos de hielo que se han quebrado y desprendido del bloque de hielo. El viento invernal causa un pequeño oleaje y esos trocitos de hielo chocan entre sí y contra el bloque sólido. El incesante choque crea un sonido como de cristales rotos cayendo al suelo o de trocitos de vidrio cayendo en cascada dentro de un cilindro de madera. Es un sonido invernal que nunca había escuchado antes.
Ayer lo escuché mientras daba gracias a la Vida porque mi corazón está sano, entero y cálido. Y aunque a veces me cueste salir del trópico para volver a Brooklyn en invierno, la naturaleza siempre tiene algún regalo precioso para mis sentidos.
En la orilla suroeste, sin embargo, hay un recoveco aún congelado. En sus bordes flotan sobre el agua pedacitos de hielo que se han quebrado y desprendido del bloque de hielo. El viento invernal causa un pequeño oleaje y esos trocitos de hielo chocan entre sí y contra el bloque sólido. El incesante choque crea un sonido como de cristales rotos cayendo al suelo o de trocitos de vidrio cayendo en cascada dentro de un cilindro de madera. Es un sonido invernal que nunca había escuchado antes.
Ayer lo escuché mientras daba gracias a la Vida porque mi corazón está sano, entero y cálido. Y aunque a veces me cueste salir del trópico para volver a Brooklyn en invierno, la naturaleza siempre tiene algún regalo precioso para mis sentidos.
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| Lago Propect visto desde la orilla sureste |
jueves, 25 de enero de 2018
Crónica: "Loquito" en el baúl de los recuerdos
Esta crónica urbana, "Loquito" en el baúl de los recuerdos, es más juguetona que otras que he publicado en ViceVersa Magazine. Todos mis compas de generación ticos recuerdan el programa de radio al que se refiere el título. A su vez, el programa tocaba esta pieza al principio como su banda sonora. El vídeo me lo envió una excompa del cole, Ana Ruth, cuando leyó mi crónica. Gracias Anita: se me había olvidado la pieza y me reviviste más recuerdos al enviármela.
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