domingo, 6 de noviembre de 2016

Sólo un gitano en un sábado de otoño

Hay días ordinarios en los que la duda me asalta. Llega por momentos, fugaces pero agudos. 

Hoy por ejemplo: estaba lavando los platos después del almuerzo, cocinado por uno para uno, y pensé en mi familia junta, aprovechando el sábado, en la playa en Tárcoles. Tenía la estación de National Public Radio puesta para escuchar gente hablando y una mujer contaba una historia triste sobre la muerte de su hija y cómo vivió el duelo con su esposo pero salió adelante y tuvo dos hijos más. Mientras enjabonaba la olla donde cociné el pargo al vapor, miré por la ventana hacia el jardín y noté que las hojas de la hiedra ya han enrojecido y bastantes han caído. Me pregunté: "¿Qué hago yo aquí? ¿Vale la pena?"

Después, como siempre, me sobrepuse. Terminé de lavar, escogí las lecturas de la tarde, las metí al salveque y salí. Caminé hasta el Kos Kaffe, donde leí algunas secciones de La República de Platón sobre Eros y planeé las siguientes lecciones del seminario sobre el Amor y la Amistad. 

Cuando terminé de estudiar, pasé a casa de Tami y Emilio a recoger un cartelito con mi nombre que me había hecho Valentina, su hija, junto con una amiguita. Pensaba ir a nadar, pero resultó que la chiquita estaba cocinando, con la ayuda de Tami-san, y a fin de cuentas me quedé a cenar con ellos. Charlamos a gusto. Kai, el chiquito, me invitó a su fiesta de cumpleaños y me regaló una calcomanía que dice "Snap!" Es la invitación que debo presentar en su fiesta. Le agradecí.

Caminé tranquilo a casa. En el ipod escuchaba música de Ol' Moose, y cuando subía la cuesta de la calle 17 por primera vez le presté verdadera atención a unos versos de la canción "Just a Gypsy" (Solo un gitano): 

    Just a gypsy when the fall winds blow
    watching windows for summerless snow
    (...)
    Just a gypsy in the northern cold
    whose dreams are growing old

"Soy sólo un gitano mientras soplan los vientos del otoño y busco las nieves sin verano a través de las ventanas. Soy sólo un gitano en el frío norteño cuyos sueños están envejeciendo".

Otro momento de duda. Son parte de esta vida peripatética. Hay que vivirlos, sentirlos, dejarlos ser y dejarlos ir. Le puse más ganas a la cuesta, más vigor al paso.

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